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DEDICADO A ROSA... «Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das» El Bosco
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Cumpleaños de Ramón Gómez de la Serna![]() Que un escritor cumpla años no me resulta un acontecimiento tan celebrado como para dedicarle una entrada. Hoy, sin embargo, al abrir Google me encuentro con un simpático dibujo caligráfico dedicado a Ramón Gómez de la Serna como logo del buscador. Al principio me pareció extraño: aunque no recuerdo la fecha exacta de su nacimiento las cuentas no me salen y me sobran algunos años para festejar el centenario de su nacimiento. Efectivamente, después de pulsar sobre su imagen descubro que tal día como hoy cumpliría 121 añitos.
Entiendo que se utilice la página principal de Google para celebrar centenarios, pero dedicarla al cumpleaños de Gómez de la Serna me parece un acto digno del más puro ramonismo que ha desencadenado a su vez una serie de actos ramonianos en masa. Hoy, por un día, en las páginas más dispar(at)es se ve el nombre de Ramón Gómez de la Serna: de informática, de videojuegos, de posicionamiento, de gestión empresarial, y hasta de cocina (por lo visto mejora el posicionamiento en Google). Eso sí, la acompañamos del correspondiente enlace a la entrada de Wikipedia, que no habremos leído ni una sola línea de Gómez de la Serna pero cultos somos como el que más y todo lo que hay que saber está en la Wikipedia.
Tal variopinta diversidad ha dado lugar a entradas como la siguiente: «Hoy día del Cumpleaños de Ramón Gómez de la Serna vamos a hablar sobre su vida y obra, así como sobre el Aniversario de la muerte de Ramón Gómez de la Serna hace 46 años. También vamos a explicar cómo Google acorta las URLs ». Aunque, como Google ha puesto «Cumpleaños de Ramón Gómez de la Serna» en lugar de poner «Aniversario del nacimiento de Ramón Gómez de la Serna», la más divertida es aquella en la que alguien, en el colmo del ramonismo, ha comentado (el pobre no tuvo tiempo de consultar la Wikipedia): «¡Felicidades! ¡Qué cumplas muchos más!» Viernes, 03 de Julio de 2009 17:58. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto. No hay comentarios. Comentar. Lecciones de poesía para niños inquietos, de Luis García Montero![]() Lecciones de poesía para niños inquietos de Luis García Montero Decir que son malos tiempos para la lectura se ha convertido en un tópico manido que alcanza proporciones cósmicas si a los sistemas educativos nos referimos, muy especialmente al de Secundaria. El recetario de invitaciones a la lectura es variado y largo como un día sin pan, generalmente con ese insidioso término de “fomento” que recuerda más al Ministerio de Fomento que a un acto placentero, casi como si se comparara leer con inaugurar una línea de metro o abrir una nueva oficina de correos. En los últimos años ha hecho mucho ruido un librito, un best seller del género, que se cita insistentemente en cualquier fomento de la lectura de postín. Y como no puede ser de otra forma, para darle lustre a esta reflexión, proporcionaré su nombre ─Como una novela de Daniel Pennac─, con la advertencia de que, desgraciadamente, no contiene fórmulas mágicas que induzcan a nuestros jóvenes a devorar libros.
Pero todavía se puede rizar más el rizo: si la lectura es de por sí algo difícil de propagar entre los adolescentes, la parafernalia se complica aún más cuando se trata de leer poesía. Decir que la poesía es un género más complicado que la novela o que el teatro es una chorrada tan descarada como decir que los Cuentos en verso para niños perversos de Roald Dahl es más difícil de leer que el Ulises de Joice. Sin embargo, y por lo general, la poesía exige un cierto bagaje lector y un tipo de lectura al que los jóvenes están poco acostumbrados. Sin embargo, para alguien que quiere transmitir el amor por la lectura la poesía es el género que más satisfacciones ofrece cuando se consigue captar nuevos lectores. Algo así debió sentir Luis García Montero después de escribir sus Lecciones de poesía para niños inquietos, porque es una auténtica joyita, un libro que recuerda al de Penca, por ejemplo en la defensa de la ausencia de la obligatoriedad de la lectura ─«hay personas estupendas e inteligentes a las que no les gusta la poesía», afirma García Montero─
Este pequeño libro se encuentra fuera del circuito fomentador porque no va dirigido a fomentadores sino a lectores. Que nadie se deje engañar por el título, porque el término “niño” engloba a un conjunto de edades muy dispares que no se limita en sentido estricto a la infancia; y que por supuesto es muy adecuado para leerlo y trabajarlo en Secundaria. Los temas que Luis García Montero trata son diversos pero esenciales a la poesía, en un lenguaje que resulta una auténtica pirueta de equilibrista, porque es divulgativo, de fácil alcance para un lector poco adiestrado, y al mismo tiempo de una precisión y destreza lingüística y de una belleza de imágenes que deslumbran a cualquier tipo de lectores.
Esta poética dirigida a niños está escrita en la línea de Luis García Montero, con una intención abiertamente desacralizadora de todo lo que hay de sagrado en poesía: «Hay gente que pone los ojos en blanco cuando oye la palabra poesía. ¡Cuidado! ¡Mucho cuidado! Con los ojos en blanco no se puede ver nada» Arrancar los sellos que guardan el libro de la poesía, que preservan su pureza de los no iniciados, demostrar que esto de la poesía no es algo tan alejado de la realidad cotidiana ─¿no les suena eso de acercar la materia a la cotidianidad?─, algo presente en las personas, los animales y los objetos que nos rodean, en las situaciones que vivimos, en el lenguaje que utilizamos, en las estaciones que cada año nos obligan a sacar al abrigo, el paraguas o el bañador.
Los capítulos iniciales son una verdadera declaración de intenciones que recoge el pensamiento de C. S. Lewis al afirmar que los niños, por más que se hable de su inocencia, no son tontos, y que por tanto no hay que escribir para ellos literatura para tontos. C. S. Lewis se refería a un tipo de literatura distinta al de García Montero, claro está, pero la idea es la misma. La literatura de la que habla García Montero es la cursi, en la que abundan los poemas sobre animales con abusos de los diminutivos, como si los poetas fueran pequeños granjeros edulcorados. Con altas dosis de humor, ironía y estilo poético García Montero llega a afirmar que «los poetas demasiado cursis utilizan siempre palabras con corbata, sentimientos que acaban de salir de una peluquería»
A la pregunta clásica de si el poeta nace o se hace García Montero se inclina por la segunda alternativa del binomio, haciendo especial hincapié en la disciplina y el esfuerzo: «Los poetas no escriben bien por casualidad, sino gracias a su esfuerzo, a su trabajo, al tiempo que han dedicado a escribir, a leer, a mirar el mundo y a escuchar las conversaciones de la mesa de al lado» El poeta, como cualquier artista, es alguien que ha aprendido a mirar el mundo, porque el lenguaje literario, el lenguaje poético, no son otra cosa más que aplicar un tipo de mirada especial sobre el mundo, una mirada que pone los ojos no sólo en el mundo, no únicamente en el contenido, sino también en la forma, en el lenguaje a través del cual se expresa esa mirada. El lenguaje de la poesía, sin embargo, no debe ser necesariamente ostentoso ni cursi; aunque los poetas saben utilizar palabras «raras», por encima de todo dan un nuevo uso a «las palabras sencillas: amor, tristeza, canción, miedo o alegría»
Para que el joven lector sea consciente de que «cuando el poeta piensa en sus sentimientos, cuando utiliza las palabras, está también hablando de los demás, con el lenguaje de los demás», García Montero explica que el lenguaje cotidiano no sólo es el mismo que el poético, sino que además sigue sus procedimientos de construcción. Las figuras retóricas, la metáfora, la metonimia o la prosopopeya no son exclusivos del lenguaje poético. Estos recursos se emplean en el lenguaje cotidiano, de forma inconsciente, sin que nos demos cuenta de que los usamos, aunque en la poesía «son simplemente los lazos de complicidad que hay entre el poeta, el lector y el mundo»
Otro de los temas fundamentales a la poesía que aparecen en Lecciones de poesía para niños inquietos es el tiempo, un elemento que para García Montero es tan importante como aprender a mirar el mundo, porque al fin y al cabo aprender a mirar el mundo es aprender a descubrir cómo pasa el tiempo, qué efecto tiene su paso sobre las personas, las cosas, el mundo. Es en esta conciencia del paso del tiempo sobre la que se cimenta la memoria. A la imaginación se une el otro componente elemental de la escritura, lo que debería ser más cercano para los niños: la imaginación. Escribir conjuga ambos aspectos, porque en definitiva «escribimos para detener un poco el tiempo, para llevar nuestra vida a muchos kilómetros y a muchos años de distancia» Al usar la imaginación se explota la realidad y se profundiza en todas sus potencialidades.
Y por si el fomento de la lectura de poesía no fuera poco ambicioso el poeta granadino dedica el último capítulo a la escritura de poesía, con algunos consejos prácticos para iniciarse o para afianzar la técnica, entre ellos el de «copiar libremente a un poeta que nos guste», es decir, la imitación, un procedimiento que ha servido para aprender y afianzar la escritura desde la Antigüedad Clásica. Por otra parte, las herramientas que se han ido ofreciendo a lo largo de todo el libro no van únicamente encaminadas a una lectura creativa, sino que también se pueden aplicar a la escritura.
A pesar de todo, Lecciones de poesía para niños inquietos está lejos de ser la panacea de la desgana lectora. García Montero está lejos de conseguir el milagro de los panes y los panes de hacer nacer el gusanillo lector en los jóvenes alérgicos al papel y la tinta de los libros, pero estoy seguro de que conseguirá enganchar a más de uno, o cuando menos a uno. En ese caso su lectura habrá merecido la pena. Monográfico sobre Luis Alberto de CuencaLa revista hispanoamericana de cultura OtroLunes publica en el número del mes de junio un monográfico sobre el poeta Luis Alberto de Cuenca. Un acercamiento al poeta a través de una ficha bibliográfica, una serie de entrevistas publicadas en diversos medios ―entre ellas una entrevista filmada por la propia revista―, unos pocos escritos del autor, algunos estudios o artículos sobre su obra y numerosas semblanzas realizadas por personajes de la cultura, amigos y escritores ―algunas de ellas breves pero concisas―. Un buen puñado de documentos que ofrecen una visión amplia y completa de uno de los más grandes poetas vivos en nuestros días. Útil tanto como para iniciarse en su poesía como para complementar determinados aspectos. Una joya de número que no hay que perderse bajo ningún concepto. Lunes, 22 de Junio de 2009 17:59. # Esta piedra. Tema: Ut pictura poesis. No hay comentarios. Comentar. El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez![]() El amor en los tiempos del cólera de Gabriel García Márquez El escritor Gustavo Martín Garzo empieza su ditirámbico artículo «El embrujo de Juan Marsé» señalando que en la literatura española no hay grandes obras de amor ―con casos como el del Quijote o La Celestina― He querido entender que para Martín Garzo la literatura española es la que se escribe en España y no la escrita en español, porque de otro modo sería imperdonable el olvido de Gabriel García Márquez. Si el amor había sido un territorio ampliamente explorado en poesía, ya desde Bécquer, que da paso a la modernidad a través de este tema, en novela habrá que esperar hasta bien entrado el siglo XX para encontrar el libro que quizá sea el definitivo en materia amatoria. No es que el amor no forme parte de novelas como El Quijote o La Regenta, pero no fue hasta la aparición de la que ha sido considerada como la mejor ficción de finales del siglo XX, El amor en los tiempos del cólera, que este concepto esencial en el hombre se convirtiera por derecho propio en el personaje protagonista, y aún más, en el núcleo de un universo que gira en torno a él y que se estructura y organiza según sus principios. La descripción que García Márquez emprende con esta novela sobre el amor es totalizadora; es necesario levantar un mundo de ficción de una arquitectura densa y exuberante para dar respuesta al enigma humano de qué es el amor.
La novela se abre con el suicidio de un personaje con un nombre tan sonoro y significativo como el de Jeremiah de Saint-Amour. Esta muerte pone de manifiesto el primer tipo de amor, aquel capaz de colaborar con en la muerte del ser amado, un tipo de amor que es incomprensible para el doctor Juvenal Urbino. Aunque este amor tangencial sólo servirá de carta de presentación para el gran motor amoroso de la novela: Fermina Daza. En torno a la figura de Fermina Daza se postran los dos grandes amores del libro, el de Lorenzo Ariza y el del doctor Juvenal Urbino, descritos de forma magistral por García Márquez: «eran víctimas de un mismo destino y compartían el azar de una pasión común: dos animales de yunta uncidos al mismo yugo» Cada uno de estos dos personajes ramificará su amor en amantes, una en el caso del doctor e infinitas en Lorenzo Ariza. Aunque en algunos de los intercambios amatorios de Lorenzo Ariza sí pueda afirmarse, sería demasiado simplificador reducir estas relaciones a meros encuentros sexuales. El amor que siente Lorenzo Ariza es radicalmente más complejo que el del doctor Juvenal Urbino. Sólo así puede entenderse que ame a Fermina Daza, que ame a muchas de sus amantes, y que, en el sentido estricto de la palabra, nunca deje de serle fiel a su primer amor.
El amor de Lorenzo Ariza es brutalmente devastador, hasta el punto de que su malestar se confunde con los síntomas del cólera: «perdió el habla y el apetito y se pasaba las noches en claro dando vueltas en la cama […] la ansiedad se le complicó con cagantinas y vómitos verdes, perdió el sentido de la orientación y sufría desmayos repentinos, y su madre se aterrorizó porque su estado no se parecía a los desórdenes del amor sino a los estragos del cólera» La descripción que hace García Márquez de la devastación amorosa se corresponde con la imagen clásica del furor amoris, es decir, el amor como una perturbación de la razón que llega a tener repercusiones sobre el estado físico. Lo curioso de este furor amoroso es que nace de la contemplación: Lorenzo Ariza ama hasta el sinsentido y sustenta toda su vida sobre un sentimiento nacido en una mirada fugaz. Este amor, como Apuleyo describía en su fábula de Cupido y Psique, conecta en alma con la inmortalidad, es una locura que alumbra el entendimiento y hace que Florentino Ariza parezca hablar «por inspiración del Espíritu Santo»
A pesar de que Fermina Daza da su consentimiento a los amores de Lorenzo Ariza ―con una desgana que tiene más de curiosidad que de amor verdadero― no puede hablarse de un noviazgo en el sentido normal del término, ya que Lorenzo Daza se opone a la relación y ésta debe sustentarse sobre el cauce epistolar. La carta cobra una importancia fundamental en la relación entre Lorenzo Ariza y Fermina Daza: la comunicación se establece siempre de esta manera, y cuando al cabo de cincuenta años se restablezca volverá a ser el medio de transmisión. Florentino Ariza aprende a desahogarse a través de las cartas, hasta llegar a convertirse en un maestro de la epístola amorosa y volverse inservible para llevar a cabo escritos de otro tipo.
Para alejar a los amantes Lorenzo Daza emprende con su hija un viaje que tiene mucho de iniciático, ya que Fermina Daza se marcha como una niña y regresa como una mujer adulta. Al volver el reencuentro entre ambos es decepcionante para Fermina Daza. Se dará cuenta de que Florentino Ariza no es el amor de su vida, y más aún, ni siquiera es una persona digna de algo distinto a la conmiseración: «es como si no fuera una persona sino una sombra» El único pensamiento que Fermina Daza dedicará a partir de ese momento a Florentino Ariza será para compadecerse por el daño hecho al joven enamorado.
Tras los pasos de Fermina Daza, el propio Florentino Ariza realizará un viaje iniciático, paralelo al de su amada, pero en sentido inverso, con la intención de olvidarla. En este viaje conoce los placeres de la carne y aprende nuevos cauces para amar sin necesidad de serle infiel a Fermina Daza: «el amor ilusorio de Fermina Daza podía ser sustituido por una pasión terrenal» A partir de este momento, y sobre todo tras conocer a la viuda de Nazaret, Florentino Ariza iniciará sus aventuras amatorias, cada una de ellas de una complejidad abrumante. Pero por encima de todo, lo peculiar de su amor hacia Fermina Daza es que nunca tendrá la sensación de la infidelidad. Será Sara Noriega, una de tantas amantes, la que ponga fin a las dudas de Florentino Ariza con la división de «amor del alma de la cintura para arriba y amor del cuerpo de la cintura para abajo», y a partir de ese momento Florentino Ariza entenderá que es posible amar a varias personas al mismo tiempo sin traicionar a ninguna. La única forma de culpabilidad en todos estos encuentros es que Fermina Daza pueda llegar a conocerlos, lo que hace que Florentino Ariza sea tan sigiloso que jamás fueron conocidos sus escarceos.
El amor entre Fermina Daza y el doctor Juvenal Urbino es de corte muy diferente. El doctor es menos apasionado que Florentino Ariza, pero su posición social privilegiada predispone positivamente a Lorenzo Daza. Lo cierto es que el doctor Juvenal Urbino pide matrimonio a Florentina Daza más por orgullo, por alcanzar lo inalcanzable, que por amor. Él mismo admite que no sintió ninguna emoción al conocer a Florentina Daza y sus pretensiones matrimoniales se plantean en forma de bienes terrenales ―con seguridad, orden, felicidad― en lugar de formularse en términos de amor. Fermina Daza tampoco es amor lo que siente hacia un persona que da la sensación de quererse sólo a sí mismo. Lo que lleva a Fermina Daza al matrimonio es una mezcla de presión por parte de Lorenzo Daza y de soledad y hastío. En cierto momento la atenaza la duda de estar haciendo lo correcto: ¿porqué elegir al doctor Juvenal Urbino en lugar de a Florentino Ariza si no siente nada por ninguno de los dos?
Será en un nuevo viaje, a la vieja Europa, en donde se vuelva a producir una modificación en las relaciones amorosas. A partir del viaje de novios París quedará como el símbolo del paraíso entre Fermina Daza y el doctor Juvenal Urbino. A pesar de todos los obstáculos y de las escasas crisis, Fermina Daza aprende a amar a su marido y ambos llegan a constituir una relación matrimonial sólida, «que antes de los treinta años de casados eran como un mismo ser dividido» Es el tipo de amor fundamentado en la costumbre de un matrimonio ancestral, liberado de toda pasión, enraizado en una especie de necesidad mutua que tiene mucho de dependencia: «no sabían vivir ni un instante el uno sin el otro, o sin pensar el uno en el otro, y lo sabían cada vez menos a medida que se recrudecía la vejez. Ni él ni ella podían decir si esa servidumbre recíproca se fundaba en el amor o en la comodidad, pero nunca se lo habían preguntado con la mano en el corazón, porque ambos preferían desde siempre ignorar la respuesta»
El paso del tiempo desempeña distintos papeles en su confluencia con el amor. En el caso del matrimonio compuesto por Fermina Daza y el doctor Juvenal Urbino lo afianza. Para Florentino Ariza el tiempo no desgasta el amor, que se mantiene intacto al cabo de cincuenta años. La única esperanza que queda en Florentino Ariza es que ese amor actúe en su favor, mediante la muerte del doctor Juvenal Urbino, y la liberación de una viuda que, según su propia experiencia, será dueña de su propia vida. Después de tantos años amando a Fermina Daza sin ninguna flaqueza, la única preocupación de Florentino Ariza es que él muera antes que ella. Toda su vida se ha dispuesto en función de Fermina Daza, con el presupuesto de conseguirse un nombre para ser digno de su amor. Tras la curiosa muerte del doctor Juvenal Urbino ―llena de ironía dramática por su ridiculez― Florentino Ariza adopta un papel más activo, atreviéndose a la primera confesión de amor no epistolar hacia Fermina Daza. La estrategia, una vez más a través de las cartas, será hacer tabula rasa del pasado. La conquista de Fermina Daza se materializa no a través de los pueriles ripios de la juventud, sino con concienzudas reflexiones sobre el paso del tiempo y sobre la vejez.
Una vez más, y de forma definitiva, será un viaje el que obre el milagro del amor. Se produce la confluencia de viajes semejantes que ambos habían hecho de forma separada. En la construcción de un espacio íntimo que permita dejarse llevar por el deseo personal, es necesario que Fermina Daza renuncie a sus prejuicios de clase social. Es precisamente en este espacio donde Florentino Ariza ve hacerse realidad sus sueños: «era como si se hubieran saltado el arduo calvario de la vida conyugal, y hubieran ido sin más vueltas al grano del amor» Con el amor de Florentino Ariza correspondido parece que, tras inmortalizar sus almas, la muerte pasa a un espacio secundario. El río, símbolo universal del paso de la vida, del constante cambio, se convierte en un continuo ir y venir de lo mismo, en un amarse sin final. No importa que sean dos ancianos o que les quede poco tiempo de vida; desde el momento en que se aman, venciendo sus miedos y sus prejuicios, vivir en el río equivale a toda la vida. Es el amor lo que los hace eternos.
Algunas mentiras sobre el canón bibliotecario![]() Un amigo me manda un correo electrónico titulado «El placer de la lectura». Es uno de esos correos que se reenvían a diestro y siniestro a todos los contactos y que corre como regueros de pólvora por la red de redes. El contenido versa sobre el polémico canon impuesto a las bibliotecas y se acompaña de un artículo de José Luis Sampedro que mezcla sinceridad a medias y melodramatismo con un toque muy efectista y que se cierra con un grito que arenga contra el pago por préstamo en las bibliotecas. Vaya por delante que estoy contra el pago de canon en las bibliotecas, pero es necesario hacer unas puntualizaciones, porque el correo, no sé si maliciosamente o por ignorancia, cae en algunos errores que perjudican más que benefician a aquellos que están contra el canon.
Está muy de moda cargar las tintas contra la SGAE en todo lo que a cobro de canon se refiere. Sin embargo, esta acusación, que se multiplica hasta el vértigo en foros y bitácoras, es falsa. La SGAE no tiene nada que ver en todo este asunto. El cobro del canon por préstamo es una medida impuesta desde la Unión Europea a la que España llevaba años oponiéndose. Este derecho, iniciado por Dinamarca en 1947, pretende asegurar a los autores una fuente de ingresos secundaria. El origen de la imposición se encuentra en una directiva aprobada en 1992 por el entonces Consejo de la Comunidad Económica Europea. Es el Tribunal de Justicia de la UE, y no es la SGAE, el organismo que ha considerado que España incumple la directiva sobre los derechos de autor. El incumplimiento de esta normativa europea supondría para España una multa de 300.000 euros diarios.
Es cierto que el canon bibliotecario es de 20 céntimos por préstamo. Sin embargo, esto no quiere decir que sea el propio usuario el que tenga que pagar los 20 céntimos cada vez que saque una obra de la biblioteca. El gasto, de hecho, no lo asume el usuario in situ, sino el Ministerio de Cultura, a través de fondos públicos que evidentemente sí pertenecen a todos los ciudadanos (el gasto es asumido por los usuarios y por los no usuarios). El canon se efectúa de la siguiente manera: la biblioteca realiza un único pago de 20 céntimos, adicional al pago por derechos de autor, cada vez que ingrese un título nuevo en sus fondos. La partida presupuestaria del Ministerio de Cultura para financiar este canon para el ejercicio del 2008 es de 300.000 euros. Por tanto, siempre será menor el pago del canon bibliotecario que la multa impuesta por el Tribunal de Justicia de 300.000 euros diarios.
¿Qué verdadero papel juega en todo este proceso la SGAE? Es cierto que la SGAE, al igual que otras entidades de gestión de los derechos de autor, percibe una parte de los beneficios que reporta el canon. Además, aunque el Ministerio de Cultura se haya hecho cargo del canon en 2007 y 2008 no es descartable que en un futuro deje de hacerlo, en cuyo caso sería la biblioteca la gestora del canon y tampoco es descartable que recayera de alguna manera sobre los usuarios.
Es decir, que los ataques contra el canon bibliotecario deben dirigirse, antes que al propio gobierno o al Ministerio de Cultura, a la UE. Es cierto que el canon es un ataque frontal contra la distribución de la cultura, lo que equivale a atacar a la cultura directamente. Así lo han entendido decenas de personalidades relevantes en el mundo de la cultura que están en contra del canon bibliotecario y que forman parte, junto con infinidad de profesionales relacionados con el mundo de la educación y de la cultura, de la plataforma No al préstamo de pago en bibliotecas.
Porque una protesta chapucera se descalifica a sí misma, lejos de actitudes encendidas e irreflexivas, es necesario saber qué es de verdad el canon bibliotecario y de dónde proviene antes de atacarlo. Así sabremos hacia dónde dirigir esos ataques. Lunes, 15 de Junio de 2009 20:23. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto. Hay 2 comentarios. El embrujo de Shanghai, de Juan Marsé![]() El embrujo de Shanghai de Juan Marsé El mismo día que concedieron el premio Cervantes a Juan Marsé apareció en El País un artículo al uso panegírico de Gustavo Martín Garzo titulado «El embrujo de Juan Marsé» Gustavo abre su loa trazando un paralelismo entre Galdós y Marsé, por «su visión pesimista del ser humano, su capacidad para situarse en el lugar de la derrota y el fracaso de los ideales,m y el que sus novelas sean algo así como un gran almacén de las emociones humanas» La emoción que pondera en Marsé por encima de las demás es el amor, una apreciación que, si bien es acertada en el caso de Últimas tardes con Teresa, debe ser matizada en el caso de El embrujo de Shanghai. Es cierto que entre Daniel y Susana hay amor, pero por encima de ese amor se encuentra el desengaño, como un ave negra de mal agüero que planea bajo y lo tiñe todo con el oscuro prefijo des-, que convierte el amor en desamor, la esperanza en desesperanza, la vida en desvida.
El embrujo de Shanghai se perfila como una novela de aventuras, de autoconocimiento, de iniciación y de maduración, a la sombra de La isla del tesoro de Stevenson. Ambos, Jim y Daniel, aprenden a ser adultos a través del golpe, aprenden que el mundo de los adultos puede ser duro, que no hay espacio para la ensoñación en la realidad. En los dos el aprendizaje se lleva a cabo a partir de un viaje, de un mundo exótico, lejano, desconocido, y al mismo tiempo peligroso. La gran diferencia es que Jim conoce por su propia mano ese lugar, mientras que Daniel penetra en un mundo que se ha puesto en pie sobre la boca de Forcat, un mundo construido enteramente con palabras, en el que la realidad y la ficción se mezclan y confunden irremediablemente.
Este desdoble, el de ficción y realidad, y sus conjunciones ocultas, se manifiesta en un doble relato que da la ocasión a Marsé de establecer un juego narrativo metaficcional, a la manera de las cajas chinas, con una historia dentro de otra y dos narradores, Daniel y Forcat. Por una parte existe el Barcelona de la posguerra, con sus miserias y sus pobrezas, un ambiente sórdido y monótono en el que sobrevivir es una cuestión casi de picaresca ─los hermanos Chacón o el capitán Blay recuerdan en algunos momentos a personajes del Lazarillo─. Por otra parte, Shanghai, el espacio mítico, con ex nazis, con hermosas mujeres, con peligrosos mafiosos e historias de amor imposible. Daniel, Susana, Forcat, se mueven juntos de un mundo a otro, de la miseria a la riqueza, de lo vulgar a lo extravagante, de lo conocido a lo misterioso. Más que una forma de evasión es un modo de conocimiento.
Aunque el mundo fantástico sea el de Forcat, el de Shanghai, la Barcelona de la época también se tiñe de esa ensoñación irreal: los malos presagios o las milagrosas manos de Forcat, que poseen el don de la curación. No hay que olvidar que el procedimiento narrativo que lleva a cabo Forcat es el mismo que el de Daniel ─a primera vista─: el uso de la memoria como aliciente narrativo fundamental. Sin embargo, el recuerdo es falible, la realidad puede fácilmente tergiversarse y tejerse de una ficción desmemoriada: «era imposible que la imaginación no hubiese contagiado la memoria, confundiendo la peripecia vivida y soñada»
Para levantar el mito de Shanghai Daniel ha tenido que crear antes un mundo personal, íntimo, «ámbito de la ensoñación» y «cálido y dulce nido de microbios» ─el mundo elaborado por Forcat sólo es posible en el dormitorio de Susana─, una realidad que para Daniel es muy importante, ya que representa su descubrimiento del amor y de la sexualidad. Susana es una especie de femme fatale, una pequeña Lolita caprichosa, maleducada y consentida, que despierta un inevitable deseo lleno de temores en Daniel. La «sensualidad contagiosa, húmeda y cálida» de Susana hace que Daniel venza el miedo a contagiarse de tisis y lleve a cabo su gran acto de amor, chupar el dedo ensangrentado de la niña enferma.
Pero aunque el mundo exterior, el que está más allá de las cuatro paredes del dormitorio de Susana, aparece representado por «la mentira y la miseria» también tiene que aportar mucho al protagonista. Aunque Daniel se sienta obligado a acompañar y a cuidar del capitán Blay, aunque se sienta avergonzado por las locuras del viejo y sus fracasos, este personaje resulta imprescindible en el proceso de maduración del joven. La lucha por los ideales, el inconformismo y la necesidad de seguir rebelándose, es el motor principal de la vida del capitán Blay. Esta lucha se identifica en la carpeta, de forma que cuando ésta se pierde, haciendo imposible la recogida de firmas, la vida del capitán Blay deja de tener sentido y fallece, como una negación simbólica al rechazo de sus ideales. El capitán Blay será el único personaje que no se dejará vencer por el desengaño, que luchará hasta el último aliento de vida, un espíritu combativo que le situará en el lado opuesto al Kim. Ese contagio que tanto teme Daniel no está sólo reservado únicamente al interior; gracias al capitán Blay se produce un proceso de contagio que tiene mucho de quijotización en cuanto a la búsqueda y a la lucha por unos ideales nobles pero irrisorios. Ha tenido que fallecer el capitán, símbolo de «la devastada ignominia que muchos preferían olvidar», para que Daniel se dé cuenta de la importancia que ha tenido este personaje en su vida: «el viejo pirado había conseguido contagiarme una brizna de aquel virus que le sorbía el entendimiento»
Para Daniel y para Susana Shanghai equivale en un primer momento a emocionantes aventuras. Lo que lleva al Kim a Shanghai es una especie de desengaño tenue, esperanzado en un futuro poblado por su mujer, por su hija y por la paz consigo mismo ─su motivación «no es la libertad ni la justicia, sino su hija enferma»─. Se siente agotado de tanto sueño de juventud, desmoronado ante la necesidad de sentar la cabeza, desesperado y dispuesto a arriesgar su vida, a morir o a vivir tranquilo para siempre. En estas condiciones acepta el encargo de Lévy y viaja a Shanghai animado por «el deseo inconfesado, la dolorida ansiedad de borrar con esa última bala todo vestigio de un pasado que le abruma, lograr que desaparezca de una vez por todas cualquier rastro de una humillante e interminable derrota personal» En Shanghai, sin embargo, descubre tiempo después que ese futuro hipotecado está endeudado con sus ideales, condenado de antemano al fracaso más estrepitoso. Lo que más duele al Kim es que Lévy abarató y malversó los ideales por los que habían luchado y que les había unido. Había arriesgado su vida y su futuro por un ideal que le había acompañado «durante toda su vida llenando de sentido cualquier de sus actos» sin saber que no apostaba a caballo ganador: todo lo hecho, todo lo luchado, se volvió de repente inútil, absurdo. Y con el Kim despiertan Susana y Daniel, vuelven a la gris realidad barcelonesa de chimeneas y humor tóxicos, de personajes miserables como el Denis, con un sabor amargo en los labios, ya adultos, desengañados, eso sí, imposibilitados para cumplir sus sueños, para amarse, para consumarse el uno al otro. Las preguntas que se hizo el Kim, repetidas en un eco inconsciente en Daniel, son simbólicas para toda una generación y casi para una actitud vital que recuerdan al Jon Juaristi de «Spoon River, Euskadi»: «¿dónde nos equivocamos? ¿Cuándo se torció el camino, dónde extraviamos la utopía? ¿Por qué tanta fe y tanto vigor moral se trocaron en egoísmo y superchería?»
Literalia TV: literatura en canalMás de un año lleva ya funcionando el canal de televisión online Cervantes TV y parece que el proyecto no llega a cuajar. Intuyo que el motivo principal del fracaso de una idea que en teoría debería funcionar es la falta de interés de aquellos que gestionan la propuesta. El resultado, lejos de ser un canal de literatura, ha quedado más bien como un portal de vídeos de cultura. Su programación, presentada como una emisión continuada, no es más que una lista enlatada de vídeos que se van repitiendo y que se actualizan de higos a brevas. Si de lo que se trata es de hacer un canal online que funcione son fundamentales dos factores: contenidos atractivos y dinamismo. En Cervantes TV hay muchos reportajes y muchas entrevistas muy interesantes, pero falta un hilo conductor sólido que los engarce.
Todo en lo que fallaba Cervantes TV creo que acierta Literalia TV. De momento tiene el sabor joven y ilusionante de los comienzos, una oferta todavía poco amplia, pero que apunta con fuerza a consolidarse como una referencia literaria en la red. Además de una parrilla seria, con programas temáticos que ofrecen un acercamiento apetecible a la literatura ─y lo que no es literatura─, han ido engrosando el número de emisiones, lo que ofrece una continuidad que sí permite hablar de un canal online en funcionamiento. De momento les invito a que le echen un vistazo, aunque recomiendo especialmente un espacio titulado En Jaque, que consiste en un diálogo entre dos escritores mientras mantienen una partida de ajedrez, y que ya ha dado enfrentamientos tan curiosos como el de Molina Foix contra Álvaro Pombo o el de Luis Alberto de Cuenca contra Gonzalo Escarpa. Miércoles, 10 de Junio de 2009 21:16. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto. No hay comentarios. Comentar. Un Barroco de cineQue aparezca una versión cinematográfica del Quijote no es un hecho precisamente novedoso ─algún día haré un repaso de todas las adaptaciones que se han hecho─, pero si además añado que el director de este proyecto es Terry Gilliam la cosa cambia. Para los que amamos a Gilliam esta película es un viejo sueño hecho realidad, y para el propio Gilliam es un ajuste de cuentas con el pasado. Casi diez años han pasado desde que Gilliam intentara convertir la novela de Cervantes en una original adaptación titulada The man who killed Don Quixote (El hombre que mató a don Quijote), un rodaje que duró seis días y que fue cancelado porque una serie de desgracias encadenadas hizo imposible llegar al séptimo día ─falta de ensayo de los actores, reducción del presupuesto, inundaciones, hernia discal en el entonces protagonista, error en la elección de las localizaciones─. Como resultado del infructuoso rodaje Keith Fulton y Louis Pepe filmaron el documental Lost in La Mancha. Ahora, después de tantos años, Gilliam retoma el proyecto con una adaptación a su estilo, bastante libre y con la intención de conectar con el público actual.
El otro gran protagonista cinematográfico es Lope de Vega. Una película titulada Lope y dirigida por Andrucha Waddington ─con Alberto Amann como Lope, Pilar López de Ayala como Elena Osorio y Leonor Watling como Isabel de Urbina─ dará vida a un joven que todavía no se ha convertido en el gran Lope de Vega, el autor de comedias más conocido de España. Se trata de una recreación del periodo menos conocido de Lope, «un relato de amor y aventuras », según la productora. Esperemos que el resultado no sea un bodrio a la altura de Miguel y William ─película basada en un hipotético encuentro entre Cervantes y Shakespeare─
La intensa vida de Lope de Vega podrá completarse también por el final, es decir, desde su vejez. Parece ser que Vicente Aranda podría realizar también una película sobre Lope ─entre los protagonistas se baraja a José Luis Gómez o a Imanol Arias─, pero esta vez centrada en su última etapa, en el Lope sacerdote.
Lo cierto es que la vida de Lope de Vega da para muchas películas, y ya era hora de que por fin alguien haya decidido sacarle el jugo. Queda pendiente una película, que también podría dar mucho juego, sobre el enfrentamiento entre Quevedo y Góngora. De momento habrá que conformarse con la fugaz, pero bien caracterizado por Juan Echanove, aparición de Quevedo en Alatriste y la simple alusión a su enfrentamiento con Góngora. Miércoles, 03 de Junio de 2009 19:42. # Esta piedra. Tema: Extra tempora fia lux. Hay 2 comentarios. «La fruta corrompida», de Carlos Marzal A Vicente Gallego
Aunque los poemas que voy seleccionando tienen un valor fundamentalmente sentimental ─proporcional al goce estético que producen─, las reflexiones que me suscitan se mueven más en el terreno de lo puramente formal y temático. Que haya elegido «La fruta corrompida» de Carlos Marzal una vez más tiene mucho de personal, porque es un poema que por desgracia relaciono mucho, de forma incidental, con las circunstancias que me ha tocado vivir y que espero superar próximamente. La identificación con el sujeto poético llega a tal extremo que lo releo una y otra vez, sin cansarme del sentido que se va acumulando en las sucesivas lecturas.
Carlos Marzal parte de un tópico que hunde sus raíces en el Barroco y en su particular visión de los bodegones a través del vanitas. Las naturalezas muertas es el tipo de plasmación de un pensamiento obsesivo con el paso del tiempo, con la muerte, con la descomposición de la materia, y con la finitud del mundo, una idea que encuentra su representación literaria en la poesía metafísica y atormentada de Quevedo y pictórica en las calaveras del memento mori, en las flores marchitadas y en la fruta podrida que contrastan con símbolos de riqueza y de poder. Aunque el paso del tiempo no es exactamente el tema que Marzal saca a la palestra con su poema pone sobre aviso en cuanto al sentido metafísico del poema la adjetivación con que acompaña a “desayuno”. Aunque el desayuno no será el momento en que Marzal desarrolle la idea principal, sí le sirve para remarcar el sentido meditativo de todo el texto.
Marzal elabora una estructura paralelística en la que se alternan estrofas anecdóticas y simbólicas con reflexiones metafísicas. La elección de dos momentos del día para representar dos situaciones y dos actitudes distintas no es azarosa. La identificación de los distintos momentos del día ─mañana y noche─ con momentos de la vida del hombre ─juventud y vejez─ tampoco es original. Por otra parte, la reflexión sirve como engarce en la segunda estrofa y como conclusión en la última, introducida por un nuevo verso de unión. Esa segunda estrofa sintetiza las dos actitudes posibles en la vida y abre una brecha a la duda, expresada a través de los puntos suspensivos. Se puede decir que aquí se condensa la vida, el paso del tiempo, el cambio de actitud, la maduración, y en definitiva, el desengaño de la vida ante la muerte.
La primera estrofa se corresponde precisamente a esa juventud, que tiene su culminación en el verano «escolar y salvaje», edad dorada por excelencia del estudiante. Morder una manzana de hueso descompuesto y carne corrompida es una auténtica iniciación en las durezas de la vida para un joven que está abandonando su niñez y que se abre camino en el sendero de la edad adulta. Se trata de una experiencia palpable y empírica de los estragos que causa la muerte en la materia y que causa en el joven la desazón que se desarrollará en la segunda estrofa. Al llegar la noche el gusano se cambia por una cucaracha. Hay una contraposición de elementos rurales, con la fruta y el gusano, y de elementos urbanos, con la cucaracha y el grifo ─la cocina, la luz─, que al fin y al cabo vienen a ser lo mismo en distintos momentos de la vida. El preludio a esa noche, la vida, también aparece dibujada con una metáfora muy barroca, como un sueño, en el que el despertar corresponde a la revelación.
La meditación se concluye en una especie de escepticismo que se complace más en constatar una sensación, la de la cucaracha observando en determinadas situaciones, que en resolver el enigma que cifra la descomposición del mundo ─la muerte─ en un producto del azar o en una metáfora que esconde un destino macabro. Sea cual sea la elección se trata de un oscuro callejón existencialista del que no hay salida, como tampoco lo hay de la muerte. El día, la vida, carga en sus entrañas con la carne podrida, con la muerte, como en el desolador poema de Pavese «Vendrá la muerte y tendrá tus ojos» Lunes, 01 de Junio de 2009 20:26. # Esta piedra. Tema: Ut pictura poesis. No hay comentarios. Comentar. Renuevo el dominio www.lpds.esYa ha pasado un año desde que me acogiera a la promoción del programa Jóvenes en red, que ofrecía un dominio .es gratuito durante un año. Durante varios días, después de que me llegara la factura de la renovación, me he estado pensando si pagarla o no. No es que la factura sea una fortuna, pero como la bitácora la he mantenido en Blogia, y el dominio .es lo único que hace es un redireccionamiento a la antigua dirección, el que lo tenga es algo más anecdótico que útil (ya que yo mismo pongo la dirección de Blogia en lugar del dominio .es cuando quiero entrar en la bitácora). Lo decidí así en su momento por pura vanidad, pensando que si cambio la dirección perderé la inmensa mayoría de las visitas, que no de lectores. Al mismo tiempo estoy esperando que Blogia incorpore un sistema para incluir las bitácoras en dominios, al estilo de Blogspot.
El principal motivo por el que he decidido renovar el dominio es que parece que Yahoo! va a cerrar Geocities, que es el hosting gratuito donde tengo metida la plantilla de la bitácora y algunos archivos complementarios. Para guardarme las espaldas me quedo con un hosting de pago, no vaya a ser que me vea después sin nada. Ahora que lo he renovado afianzo el dominio, aunque de momento sigo trabajando en Blogia como he hecho hasta ahora. Miércoles, 27 de Mayo de 2009 19:19. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto. Hay 2 comentarios. |
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