La piedra de Sísifo
La piedra de Sísifo
DEDICADO A ROSA...

«Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das.»
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«Un lector», Jorge Luis Borges

Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído.
No habré sido un filólogo,
no habré inquirido las declinaciones, los modos, la laboriosa mutación de las letras,]
la de que se endurece en te,
la equivalencia de la ge y de la ka,
pero a lo largo de mis años he profesado
la pasión del lenguaje.
Mis noches están llenas de Virgilio;
haber sabido y haber olvidado el latín
es una posesión, porque el olvido
es una de las formas de la memoria, su vago sótano,
la otra cara secreta de la moneda.
Cuando en mis ojos se borraron
las vanas apariencias queridas,
los rostros y la página,
me di al estudio del lenguaje de hierro
que usaron mis mayores para cantar
espadas y soledades,
y ahora, a través de siete siglos,
desde la Última Thule,
tu voz me llega, Snorri Sturluson.
El joven, ante el libro, se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche.
No acabaré de descifrar las antiguas lenguas del Norte,
no hundiré las manos ansiosas en el oro de Sigurd;
la tarea que emprendo es ilimitada
y ha de acompañarme hasta el fin,
no menos misteriosa que el universo
y que yo, el aprendiz.

     Jorge Luis Borges, Elogio de la sombra, 1969.


      Pocos versos habrá en la historia de la literatura más citados que el arranque de este fabuloso poema; versos que por otra parte invitan a una profunda reflexión sobre la relación que existe entre la lectura y la escritura. Y es que no hay que olvidar que detrás de casi todo buen escritor existe un mejor lector, entendiendo en este caso la lectura como un proceso de recreación que dejará un poso sobre el cual el escritor podrá cimentar su posible labor posterior.

     Pero la figura de Borges no aúna simplemente a un espléndido escritor y lector. Es un verdadero humanista, posiblemente uno de los últimos, en una época en la que hay tanta información que nos desborda. Como los humanistas del siglo XVI, Borges era un profundo conocedor del latín y de las posibilidades de la lengua romance, lo que demuestra en un estilo sencillo pero esencial y preciso, con una profunda conciencia de las etimologías de cada palabra. Su pasión por el lenguaje le llevó no sólo a escribir relatos, poesía, crítica, reseñas, prólogos, ensayos, etc., sino también a estudiar anglosajón antiguo o a admirar con devoción las viejas sagas, Snorri Sturluson o a Sigurd -tal vez no parezcan obras muy cercanas al lector común, pero como demostró el propio Borges, y como demostraron otros como Julio Martínez Mesanza o Tolkien, el espíritu épico es intemporal-.

     Este poema supone una auténtica síntesis biográfica en la que el vate argentino destaca cómo el destino, a modo de ironía dramática, lo relegó a una perpetua dormienda. En una ocasión escribí: «En 1955 la lenta ceguera obliga a Borges a apartarse definitivamente de la letra escrita, aunque seguirá cultivando con gran dominio la conversación, siguiendo las enseñanzas de su amigo y maestro Macedonio Fernández, y como también había hecho Sócrates. Homero y Milton también fueron ciegos. Ya en esas fechas Borges habría formado una conciencia literaria madura, y a pesar de que no pudo volver a leer, se refugio en la soledad secreta del recuerdo, siguiendo los pasos de Funes el memorioso, uno de sus personajes». Además del refugio en la memoria, son bien conocidas las veladas en que visitantes, conocidos y amigos leían pasajes a Borges, que fue el único modo que tuvo de no perder por completo el contacto con la palabra de papel. No parece que el optimismo con el que Borges afronta su ceguera sea una fachada superficial -baste recordar el título de la obra Elogio de la sombra-, a pesar de apartarlo de aquello que seguramente más amaba.

     El poema se cierra con una reflexión digna de un Gilgamesh de vuelta de todo, que mezcla a partes iguales secretum iter y ars longa vita brevis. Es cierto que la tarea es ilimitada, que nunca se podrá desvelar el misterio del universo, que incluso el más sabio de los hombres muere como aprendiz, pero no por ello debemos abandonarnos a la desesperación o al desengaño vital. El esfuerzo no es vano, ni aún cuando el final sea, como pensaba Borges, un eterno dormitar.

     Por eso, permítanme que sobre el escritor, el lector, el filólogo o el sabio, admire ante todo en Borges una actitud frente a la vida y frente al conocimiento con la que me identifico plenamente.

 

Otros poemas sobre libros:

«Libros», de Luis Alberto de Cuenca.

«Los otros libros», de Emilio Ruiz Parra.

«Oda al libro», de Pablo Neruda.

Domingo, 23 de Abril de 2006 15:33. # Esta piedra. Tema: Ut pictura poesis.

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gravatar.comAutor: LeeTamargo

...Creo que nunca dejamos de ser ante todo lectores. Tampoco es preciso estudiar filología para escribir, para disfrutar y sentir con ello. Ser escritor es una forma de vivir y la vida tiene mucho que ver con ser persona. Y sí, Borges, era un monstruo literario (en buen sentido) y un gran ser humano; eso siempre se nota al leer. SALUDANDO:
LeeTamargo.-

Fecha: 24/04/2006 08:23.


gravatar.comAutor: diminui

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Gracias por seguir publicando la palabra.

Fecha: 24/04/2006 17:03.


gravatar.comAutor: Santino

Por supuesto que no hace falta estudiar filología. Ser escritor y ser filólogo son dos cosas muy distintas. Si bien es cierto que a veces hay puntos de confluencia, en otras ocasiones creo que el lado filólogo puede ser una traba para el lado escritor que hay que tratar de superar. Después de todo el filólogo trata de sistematizarlo y de explicarlo todo (o casi todo), y el escritor es bien consciente de que ni él mismo tiene control pleno sobre su obra. Lo que sí es cierto es que detrás de casi todo buen escritor hay un buen lector. Borges lo demostró. Un saludo.

Gracias diminui. Ya lo he incluido. Un saludo.

Fecha: 25/04/2006 20:25.


gravatar.comAutor: Angelgris

Sin duda es un poema hermoso, propio de hombre como Borges, que tan buen lector era. Un ejemplo de como el escritor asimila lo que lee es la vieja anécdota de Borges y el Necronomicón(supongo que la conocerás, pero es una de mis anécdotas favoritas). Sin duda Borges se sintió tan impresionado con la cantidad de datos que Lovecraft aportaba sobre el falso libro que no pudo evitar seguirle el juego.

El final del poema es memorable.

Saludos. :)

Fecha: 26/04/2006 11:36.


gravatar.comAutor: Santino

La verdad es que esta anécdota no la conocía, pero me resulta muy curiosa. No sabía si Borges tenía noticia de Lovecraft, porque Borges es un autor muy reiterativo con sus gustos (tiene sus escritores fetiches) y no he tenido la oportunidad de leer ninguna referencia a Lovecraft. Pero siempre pensé que eran dos espíritus muy afines, en sus distintas vertientes. Ambos crearon mundos de ficción sustentados en una maraña de datos apócrifos (sólo hay que pensar en un cuento como "Tlön, Uqbar, Orbis Tertius"). Y, ¿por qué no?, son dos genios de la literatura fantástica. El dato apócrifo les une. Lovecraft crea el caos, Borges el orden. Son más afines de lo que aparentan.

Un saludo.

Fecha: 26/04/2006 21:16.


gravatar.comAutor: El Piscuis

La verdad verdadera, todavía no pude leer a Borges, lo intenté varias veces pero quedé en el intento...
Quizás ahora podría, en una de esas me animo de nuevo. Se que no es facil...

Fecha: 27/04/2006 00:30.


gravatar.comAutor: Santino

Sé que Borges no es precisamente un autor fácil, pero tampoco pienses que es un autor excesivamente difícil. Su estilo es claro y conciso, a pesar de que a veces uno se pierde en las fuentes o en la complejidad de las ideas. Yo siempre recomiendo iniciarse en Borges con el Aleph (o con La memoria de Shakespeare, que es muy cortito). Ya me contarás. Un saludo.

Fecha: 27/04/2006 21:08.


gravatar.comAutor: Cotu

me gusta mucho, como escribe, no siempre es fácil de leer, pero creo que emrece la pena

Fecha: 06/05/2006 16:13.


Autor: Kiryë

Yo que seguramente soy más objetiva que tú en cuanto a lo que Borges se refiere y que te hice caso empezando con el Aleph, casi recomendaría empezar por El libro de Arena o El Inmortal (aunque supongo que también va un poco a gustos)
No diré que es un poema bello, porque más que un poema es como una divagación, un "pensar en voz alta", pero da que pensar... no negaré que tiene un punto de desesperación en el sentido en que decías eso de que el más sabio de los hombres morirá siendo aprendiz, y la mayoría de nosotros nos dejamos vencer a la cagancia quizá por culpa de eso.
Este poema me ha sabido como a "esencia" de Borges, o como a mago que desvela sus trucos.
Lo cierto es que es un hombre, cuento menos, admirabe.

Por cierto, un saludo, desaparecido :)

Fecha: 07/05/2006 20:45.


Autor: Kiryë

Donde pone "cagancia" obviamente quería decir "vagancia"

Vaya error más desafortunado XD

Fecha: 07/05/2006 20:47.


gravatar.comAutor: Santino

Muchas gracias, Cotu. Tendré en cuenta tu comentario para tratar de ser un poco menos oscuro. Decía Borges que en la juventud los escritores tienden a ser "quevedescos" porque tienen miedo de no decir cosas importantes y necesitan recubrirlas, pero conforme se van haciendo mayores se van volviendo más "cervantinos". Sé bienvenido por este lugar.
Un saludo.

El Libro de arena también es una magnífica opción, que parece ser que se me pasó. El inmortal ya lo recomendaba al mencionar El Aleph, porque es el relato que abre el libro. En cuanto a si es poesía o divagación, la poesía la hay de muchos tipos: a veces más intensa y otras más reflexiva. Últimamente la poesía meditativa es algo con lo que me siento muy cercano, y posiblemente mi evolución personal vaya por ese camino. Por cierto, muy atinado el error :) Un abrazo, nos veremos pronto, espero qeu después del examen.

Fecha: 08/05/2006 22:14.


gravatar.comAutor: Cotu

no me queda muy claro cual es el estilo cervantino. REcuerdo qeu se podia elegir entre Gongora (lo importate es cómo se dice) y quevedo (lo importante es qué se dice) pero el estilo cervantino no me queda claro

Fecha: 09/05/2006 23:12.


gravatar.comAutor: Santino

Cuando hablo del estilo cervantino me refiero a la vieja máxima de Juan de Valdés de "escribo como hablo". Por supuesto que Cervantes es infinitamente más complejo que esto, pero puede valer, a grandes rasgos, para el estilo del Quijote. El estilo de Góngora (culteranismo) no se opone exactamente al estilo de Quevedo (conceptismo); más bien se podría decir que el conceptismo es más general y engloba al culteranismo, que es más específico.

Un saludo.

Fecha: 10/05/2006 21:37.


gravatar.comAutor: Portorosa

Muy bueno el post, y muy interesantes los comentarios, Santino.

De Borges hay que leerlo todo, creo yo, ¿no?

Un abrazo.

Fecha: 12/05/2006 12:21.


gravatar.comAutor: Santino

Muchas gracias, Portorosa. Por supuesto que hay que leerlo todo de Borges, pero con este autor es casi una literatura entera, por eso hay que tomarlo con paciencia. Se trata de una persona que murió escribiendo (trabajando estaba en su "Biblioteca personal"). Desde luego, yo algún día pienso llegar a leerlo entero.

Un abrazo.

Fecha: 12/05/2006 21:01.


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