En vano buscas repetir el beso,
porque te sabes condenado al fin
a morir cada instante en el que vives.
No bajarás dos veces a los mismos
labios —son fuego, no lo olvides nunca—,
y no te volverás a quemar más
en los mismos incendios de ese cuerpo.
Lo que pasó murió, y ya nada queda,
todo fluye y se pierde en la memoria.
No busques una boca conocida,
no busques: es tu boca la que es otra,
tu boca es la que cambia en cada beso.
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(De El incendio del vino)
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Nota mental: Este poema fue concebido al mismo tiempo como añoranza y como advertencia. Como añoranza pensando en la posibilidad de un Heráclito enamorado, y como advertencia pensando en una aplicación práctica de sus filosofías al amor. En el quinto verso sustituyo en la famosa sentencia heracliana el río por los labios. Todo lo demás es derivación lógica de este pequeño cambio. No hago más que expresar el miedo al cambio en aquella persona que amamos, que esperamos conocer, el miedo a que se transforme en un ser desconocido. Pero lo más terrorífico es el silencioso cambio de uno mismo. Si no podemos conseguir ser los mismos de un segundo a otro, ¿cómo pretenderemos que la persona que amamos lo haga? Todo cambiará, porque cambiaremos, porque estamos cambiando; porque al acabar de leer estas líneas ya eres otro.
Autor: Angelgris
Genial, aunque dicen que Heráclito era un misántropo. De todas formas es un gran poema perfectamente adaptado a su contenido filósofico. Todo fluye. =)
Fecha: 30/04/2005 15:27.