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DEDICADO A ROSA... «Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das.» El Bosco
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Se muestran los artículos pertenecientes a Noviembre de 2005. El París fantasmal de Eugène Atget![]() Eugène Atget Es Eugène Atget (1857-1927) una de esas personas que nace con vocación de artista y logra plasmar sus inquietudes por los caminos menos esperados. No en vano viajó por el mundo intentando ser marino, actor y ya París pintor. Por desgracia no logró triunfar en ninguno de estos oficios, y finalmente tuvo que conformarse con un destino más humilde y silencioso, que le convertiría en pionero de uno de los artes más representativos del siglo XX: la fotografía. ![]() Rue de l’Hotel de Ville, Paris, 1921, Eugène Atget De esta forma trabajó desde 1898 hasta 1927, año en que muere, documentando a pintores como Braque, Utrillo, Derain o Vlaminck. Lo que interesaba a estos pintores fundamentalmente era el paisaje típicamente francés o elementos concretos del mismo, siempre libre de toda presencia humana. Para evitar estas presencias Atget tomaba sus fotografías a tempranas horas de la mañana, antes de que el bullicio de París comenzara a despertar. Por ese motivo la presencia humana en la obra de Atget es muy escasa, si bien no nula. Pero cuando aparece el ser humano, éste tiene un contorno borroso, poco preciso y definido, fundiéndose casi con el paisaje de fondo. Atget no se dedicó únicamente de documentar los lugares más turísticos, sino que recorre uno a uno los barrios de París. Hizo una cantidad de fotos descomunal –tanto es así que en 1968 el MOMA de Nueva York adquiere 10000 de sus negativos–. ![]() Rue de l’Abreuvoir and rue des Saules, 1988 ![]() Rue de l’Abreuvoir and rue des Saules, 1925, Eugène Atget Se podría pensar que esta ausencia humana en la obra de Atget la convierte en un documento frío y aséptico de la realidad del momento. Muchos de los ambientes de finales del siglo XIX que fotografía Atget están desapareciendo poco a poco en vida del fotógrafo. Así mismo lo documentan sus propias fotografías. Es por eso que detrás de su obra hay una mirada nostálgica y melancólica, conmocionada ante el transcurrir del tiempo que devora lentamente el mundo que conocemos. La sensación dramática se acrecienta por esas fantasmales presencias humanas, que al igual que el espacio en el que aparecen, también están condenados a consumirse en el tiempo. ![]() Rue des Nonnains-d´Hyères, 1900, Eugène Atget Fue la famosa fotógrafa Benerice Abbot la que se encargó de difundir el trabajo de Atget. Abbot, que en un primer momento fue alumna de Man Ray, tuvo la oportunidad de conocer a Atget a través de éste –el único retrato que existe de Atget fue una fotografía tomada por Abbot–. A la muerte de Atget, Abbot ofreció a su familia una buena cantidad de dinero a cambio de sus fotografías. Éstos, encantados, aceptaron, y de esta manera casi la totalidad de la obra de Atget fue trasladada a Estados Unidos, en donde la fotógrafa norteamericana se encargó de distribuirla entre los más importantes museos. Como suele ser habitual, el reconocimiento que el artista no consiguió en vida –ni siquiera el reconocimiento a sí mismo– le vino después de la muerte. El reconocimiento en este caso es absoluto: Atget es considerado por muchos como el inventor de la fotografía moderna. ![]() Construcción de la Catedral, Eugène Atget Sábado, 05 de Noviembre de 2005 18:08. # Esta piedra. Tema: Ars longa vita brevis Hay 8 comentarios. No a la LOE, por una educación de calidadEstas palabras están dirigidas a todo el mundo en general, pero en especial a aquellos que son padres, porque, sin que la mayor parte de ellos lo sepan, el gobierno está poniendo en juego el futuro de sus hijos, abocándolos a la ignorancia más absoluta, en muchos casos rayana con el analfabetismo. Todos, tanto los que son padres como los que no, debemos estar preocupados por una cuestión tan fundamental como la educación, porque los jóvenes que se forman hoy en día son los pilares sobre los que se cimentará la sociedad del futuro. Cuanto menos educada esté una sociedad menos crítica será y menos libertades habrá, porque será más fácil de manipular. No hace mucho tiempo, cuando José María Aznar mandó tropas españolas a Iraq, prácticamente la totalidad del país se levantó en protesta. El descontento general se reflejó, aunque muchos se nieguen a reconocerlo, en las siguientes elecciones. Y es que en un país democrático los políticos no pueden hacer lo que les dé la gana, sin contar con el consentimiento del pueblo. No puede dejar de sorprender que, en cambio, no haya una protesta generalizada, salvo por grupos concretos, de un tema tan importante como es el de la ley educativa. La forma en que está actuando el gobierno ante esta cuestión, con una sospechosa rapidez, y la desinformación existente, contribuyen a que únicamente sean unos sectores determinados los que organicen las movilizaciones –unos sectores, por otra parte, más o menos amplios–. Por otra parte, aunque a todos nos une el desprecio hacia esta nueva ley educativa, no puedo estar de acuerdo con el punto de vista del que parten tanto los sectores radicales de izquierdas como los sectores católicos. La discusión ideológica, que es tan sana en una democracia, no va a llevar la situación a ninguna solución de acuerdo entre las partes. Este punto es tan obvio que no se comprende que unos y otros pierdan el tiempo discutiendo sobre el asunto cuando otras cuestiones básicas están en el aire. Es tan sencillo como que es imposible satisfacer las exigencias de todos y cada uno de los ciudadanos, sobre todo cuando hablamos de planteamientos completamente opuestos. El hecho de satisfacer un sector de la población significará siempre tener descontentos a otros. Lo deseable en una democracia es llegar a un punto en común que, no contentando plenamente a todos, cumpla unos requisitos fundamentales. Y después ya seguiremos perfilando la educación por el camino marcado. Por este motivo, ni siquiera me voy a plantear las cuestiones más debatidas sobre la LOE, es decir, la necesidad de que existan o no colegios concertados y de que se imparta una asignatura de religión evaluable o una asignatura de Educación para la Ciudadanía. Por supuesto que estos temas son importantes, pero plantearse algo así no deja de ser una frivolidad cuando hay jóvenes de quince y dieciséis años que apenas saben leer y escribir, porque no han tocado un libro o un periódico en toda su vida, o que tampoco saben multiplicar o dividir. Esto, que puede parecer una exageración por mi parte, es una realidad hoy en día, y la LOE da un paso más para que cada vez sea algo más habitual. Existen tres puntos fundamentales aberrantes en la LOE: los objetivos y la metodología, la relación que se establece entre el alumno y el profesorado y los criterios de evaluación. Realmente la novedad consiste únicamente en esta última cuestión, las dos primeras, en cambio, no hacen más que acentuar el camino marcado por la LOCE. Los objetivos se han ido bajando hasta llegar a un nivel alarmante: cada vez se le exige menos al alumno, lo cual es un círculo vicioso, porque el alumno, consciente de ello, cada vez se esfuerza menos. La metodología ya no se basa en el trabajo, el esfuerzo y la constancia; ahora se utilizan juegos y actividades lúdicas. Esto, que puede parecer rentable a corto y a medio plazo en la sociedad veloz en que nos movemos, a largo plazo resulta nefasto, porque la educación no puede ser un bien inmediato. La educación, como las cosas realmente importantes de la vida, es algo que requiere un su esfuerzo, y habrán de pasar algunos años para que obtener resultados positivos y apreciarla como se merece. Los planteamientos lúdicos en didáctica se pueden utilizar hasta cierta edad, pero fomentando igualmente estos valores como el esfuerzo o la constancia, para que al llegar a una edad se puedan enfrentar al estudio de forma seria. Una segunda cuestión preocupante, como ya he dicho, es la relación que se establece entre los alumnos y el profesorado. La penosa situación en que se encuentran los profesores en la LOCE no hace sino agravarse con la LOE. En muchísimos casos los profesores se sienten amenazados por sus alumnos, y no pueden hacer absolutamente nada al respecto. Para imponerle un castigo a un niño hay que convocar al Consejo Escolar y hasta que se hace efectiva la sanción pueden pasar meses, tiempo durante el cual el profesor tiene que seguir enfrentándose a ese alumno día a día. Puesto que no pueden ser castigados, los alumnos se sienten completamente libres para faltar al respeto a su profesor o para no cumplir con su deber de estudiante. Lo políticamente correcto ante el maltrato infantil está llegando a unos límites en los que el profesor tiene que rendirle auténtica pleitesía al alumno, que será el jefe de la situación en todo momento. La LOE llega hasta tal grado de estupidez que incluso un niño, a partir de los tres años, tiene derecho a hacer huelga, para lo cual únicamente tiene que constituir una reunión y comunicarlo a la dirección del centro, sin tener la necesidad de que sus padres lo sepan. El tercer punto, relativo a los criterios de evaluación, es una de las grandes novedades de la LOE. La nueva ley sólo permite repetir una vez por cada curso, en un máximo de dos cursos en cada ciclo. Esto significa que un niño puede repetir segundo y tercero de primaria una sola vez, y posteriormente pasar de curso con todas las asignaturas pendientes. Esta misma situación se puede repetir en secundaria, por lo que será posible encontrar en cursos superiores a alumnos que no sepan ni sumar ni restar. Una ley de este calibre está claramente enfocada hacia un aumento estrepitoso del fracaso escolar. Además, con la supresión de los exámenes de recuperación de septiembre, el niño podrá pasar un verano tranquilo, que es al fin y al cabo lo que parece que busca el gobierno. En fin, son tantas las aberraciones de la LOE que detenerme en todas y cada una de ellas significaría extenderme demasiado. Simplemente he dado unas pinceladas básicas, pero desde luego la cosa no termina aquí. Son muchísimas más las barbaridades planteadas por la LOE, que no hacen sino señalar hacia un desarrollo de la mediocridad y de la ignorancia de nuestros jóvenes. El problema plantea la necesidad de que haya un pacto de Estado entre PP y PSOE cimentado en un buen proyecto educativo –y desde luego un buen proyecto educativo no puede venir de políticos "enchaquetados" que no han tenido un contacto real con las aulas, porque si lo tuvieran no propondrían leyes utópicas –. No puede ser posible que en el 1990 se plantee un sistema educativo –LOGSE–, en el 2002 otro –LOCE– y ahora en el 2006 otro –LOE–. La educación debe estar al margen de las ideologías, porque este planteamiento es algo que nos perjudica a todos, a los educadores, a los padres y a los alumnos. El hecho de que el partido que llegue al poder deshaga todo el trabajo del partido anterior y construya una nueva ley resulta inquietante y desesperanzador, y debería movernos a todos a la reflexión. Como ya he dicho, la juventud es el pilar sobre el que se basa el futuro, y por desgracia los políticos están condenando de raíz esta sociedad futura.
Soy consciente de que me dejo muchos puntos por tratar, pero he intentado tocar lo que desde mi punto de vista es más significativo. De todos modos, me parece interesante transcribir los motivos que expone la Asociación de Profesores de Secundaria para oponerse a la LOE. De todos los que he leído me han parecido, desde luego, los más razonables. Siento mucho si repito algunos aspectos, pero desde luego se repetirán las cuestiones más básicas e importantes. La Asociación de Profesores de Secundaria se manifiesta absolutamente contraria a la LOE por motivos académicos, profesionales y sociales. La LOE es una ley utópica, elaborada en despachos totalmente alejados de la realidad de las aulas, basada en unas teorías pedagógicas insensatas que ya han demostrado su fracaso no sólo en otros países, sino también en España, como demuestran los informes internacionales: la LOGSE, ley de educación promulgada en el año 1990 y basada en los mismos supuestos teóricos, es la culpable de los desastrosos resultados de nuestros estudiantes. Perjudica especialmente a las capas sociales desfavorecidas, rebaja el nivel cultural del país, perpetúa que los profesores sigamos en la lamentable situación en la que nos encontramos actualmente y perjudica la enseñanza pública. Motivos académicos: Favorece el fracaso escolar. La promoción automática contemplada en el Art. 28.5, establece que los alumnos sólo podrán repetir cada curso una vez. Al siguiente, aunque tengan todas las asignaturas suspensas, pasarán al curso próximo. También establece que sólo podrán repetir dos cursos en la ESO, es decir, que si un alumno repite primero y segundo, podrá llegar hasta cuarto con todo suspenso. En los institutos nos encontramos con alumnos en cuarto curso con 16 ó 17 suspensos. Lógicamente, están abocados al fracaso. Los niveles educativos van a ser ínfimos. La estructura de la ESO, recogida en los Arts. 24 y 25, no permite a los alumnos elegir entre distintas opciones formativas, imponiendo así unos estudios obligatorios en vez de establecer una edad de escolarización obligatoria. Dentro de los alumnos que quieren realmente estudiar, para los que tienen más capacidad supone ralentizar sus estudios y desaprovechar su talento, y para los que tienen menos, someterlos a un esfuerzo sobrehumano, estéril muchas veces, que acaba por desmoralizarlos. En cuanto a los objetores educativos, es decir, aquellos que aborrecen los estudios independientemente de su capacidad, se sienten presos en un aula y se dedican a impedir aprender a los demás. Las soluciones propuestas para atender a la variedad de alumnos, a saber, los programas de diversificación curricular a partir de tercero de la ESO y los programas de cualificación profesional a partir de los dieciséis años, contemplados en los artículos 27 y 30 respectivamente, no solucionan los problemas en absoluto. El descenso de los niveles está servido. La formación intelectual de los alumnos va a ser deficiente. En el Art. 20.5 se establece que se redactará un informe al finalizar la Primaria sobre el aprendizaje de cada alumno y los objetivos alcanzados, que sólo sirve para saber si está en condiciones de acometer los estudios de la ESO, pero si no lo está, pasará a la ESO de todas formas. En el Art. 26.2 se establece que en la ESO se prestará una atención especial a la adquisición y desarrollo de las competencias básicas. Nos preguntamos qué entienden por competencias básicas y para qué cursan seis años de Primaria. ¿No adquieren las competencias básicas en esa etapa? La escasez de asignaturas humanísticas y científicas en toda la ESO y la excesiva cantidad de optativas y la inclusión de una asignatura obligatoria llamada Educación para la ciudadanía que restará tiempo para otras de más enjundia, los aboca a una formación deficiente. Motivos profesionales: En el Art 26.3., se establece que los profesores con la debida cualificación impartirán más de una materia. A los profesores de Secundaria nos arrebatan nuestra especialidad. Sólo hay dos artículos, en toda una Ley Orgánica de Educación, el 104 y 105, dedicados a los profesores, y en los dos se deja en manos de las administraciones educativas nuestras posibles y magras mejoras, lo que necesariamente va a producir notables desigualdades entre los profesores de las distintas comunidades. El Estado se lava las manos y no se atribuye ninguna función para mejorar nuestra difícil situación. Motivos sociales: Las más perjudicadas son la enseñanza pública y las capas sociales desfavorecidas. Los padres con mayor nivel económico disponen de unos recursos para la formación de sus hijos con los que no cuentan los padres con menos dinero (libros, profesores particulares, etc.). Dado el ínfimo nivel educativo que garantiza la educación estatal, la discriminación es obvia. Por último, la desmembración del sistema educativo, recogida en el Art. 6.3, en virtud del cual el MEC no establecerá un mínimo de aspectos básicos del currículo común a todo el Estado, conllevará la desigualdad formativa de los alumnos de las distintas comunidades y serios problemas para el cambio de comunidad tanto de alumnos como de profesores. Blanca García Olmos Para más información aconsejo las siguientes direcciones: http://www.loe-no.org/Biblioteca quijotesca: «Vencidos...», de León FelipeVencidos... - Joan Manuel Serrat
Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar... Y ahora ociosa y abollada va en el rucio la armadura, y va ocioso el caballero, sin peto y sin espaldar... va cargado de amargura... que allá encontró sepultura su amoroso batallar... va cargado de amargura... que allá «quedó su ventura» en la playa de Barcino, frente al mar... Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar... va cargado de amargura... va, vencido, el caballero de retorno a su lugar. Cuántas veces, Don Quijote, por esa misma llanura en horas de desaliento así te miro pasar... y cuántas veces te grito: Hazme un sitio en tu montura y llévame a tu lugar; hazme un sitio en tu montura caballero derrotado, hazme un sitio en tu montura que yo también voy cargado de amargura y no puedo batallar. Ponme a la grupa contigo, caballero del honor, ponme a la grupa contigo y llévame a ser contigo pastor. Por la manchega llanura se vuelve a ver la figura de Don Quijote pasar...
León Felipe, «Vencidos...», Versos y oraciones de caminante (I, 1920)
Lo último que podría haber imaginado Cervantes cuando creó su hidalgo manchego fue que iba a acoger en su criatura tantas y tan diversas lecturas. De cuantas interpretaciones se le ha dado al Caballero de la Triste Figura, una de las más impresionantes es verlo enarbolar los colores de la bandera republicana, ascendido a símbolo universal de los vencidos. Con frecuencia se suele afirmar que la poesía política y de circunstancias es un mero documento histórico escrito al calor de los acontecimientos, que sin embargo se apaga cuando el hecho que la avivó desaparece. Esta interpretación de la poesía social, demagógicamente usada por los novísimos, resulta simplificadora en exceso. Aunque es cierto que algo tiene esta idea de verdad, no se debe olvidar la existencia de grandes poemas sociales. Los mismos que argumentan la pobreza de esta poesía advertirán que utilizar a don Quijote en esta causa significa politizarlo. Nada más lejos de la realidad: no importa el sentido originario que pretendiera darle Cervantes a su hidalgo, en función de la ambigüedad de William Empson o de la plurisignificación de Philip Wheelwright, es posible llenar al personaje de sentidos que no estaban previstos. He aquí la grandeza de las obras maestras. Don Quijote se convirtió en símbolo de aquellos que habían luchado por unos ideales justos, pero que finalmente habían sido derrotados. Como el hidalgo llevaba en su sangre la condena de un destino de vencido, todos los vencidos del mundo tienen dentro un trocido de don Quijote. Muchos de los poetas sociales aprovecharon esta materia prima para elaborar sus grandes cantos a la derrota -y de paso volver sobre el viejo tema de España, cuya herida había abierto la generación del 98-. De entre todos ellos, Gabriel Celaya, José Hierro, León Felipe, éste último escribió uno de los poemas más celebres y celebrados sobre el tema. Por supuesto me refiero a «Vencidos...». El momento que se escoge es el perfecto: don Quijote ha sido derrotado en Barcelona por el Caballero de la Blanca Luna en Barcelona, y vuelve hacia su pueblo despojado de su honor. Es este, junto con el momento final de la muerte de don Quijote, uno de los pasajes más patéticos y dramáticos del libro. El paisaje también está presente en el poema de José Hierro «Don Quijote trasterrado», pero el punto de vista que ofrece cada poeta no puede ser más distinto. También es muy diferente al enfoque que le da Celaya en su poema «A Sancho Panza». León Felipe se ha «materializado» en el poema para acompañar a don Quijote en su amargura, estableciendo un diálogo entre el poeta y el ideal. En el poema de Felipe no hay reproches ni críticas, sólo dolor, en una conversación de hermano con hermano. Por eso es uno de los enfoques más humanos que se han hecho sobre el tema. Queda la duda de si el poema se abre a cierta esperanza en un posible futuro de pastor, pero el bucolismo de la imagen y el conocimiento del final de don Quijote, nos lleva a pensar que se trate de una amarga ironía. La estrofa elegida por Felipe tiene reminiscencias de romance, por el uso del ritmo octosilábico y repeticiones en forma de estribillo, pero la disposición de la rima, en este caso consonante, sigue los criterios del poeta. El ritmo, similar al que utiliza Celaya -Celaya desde luego no podría haber usado otro-, es más acertado para el tema que el endecasilábico de José Hierro. La inmortalidad a través del amor y el conocimiento en El asno de oro de Apuleyo![]() El asno de oro de Apuleyo Lucio Apuleyo nace en Madura en el año 125 d.C. Pertenecía a una familia acomodada, lo que le permitió realizar estudios de griego y filosofía. Conoció bien la doctrina platónica, que en cierta medida influirá en su obra El asno de oro, sobre todo en el cuento tradicional de Cupido y Psique. La mayor parte de su obra literaria se ha perdido, pero los fragmentos que se conservan son suficientes para delimitar a un autor de amplios conocimientos y de gran habilidad retórica para expresarlos. El asno de oro, compuesta por once libros, narra las aventuras de Lucio, que se convierte erróneamente en asno por arte de magia mediante un ungüento que en principio debía transformarle en ave. Ya convertido en asno Lucio conoce las penalidades propias de un animal, pasando por distintos tipos de amos, hasta que finalmente consigue redimirse a través de la diosa Isis, que vuelve a transformarlo en hombre mediante la ingestión de una rosa. Este argumento sirve a Apuleyo para hacer una crítica de la sociedad de su momento que bien podría traspasarse sin demasiados cambios a la sociedad de hoy en día, mostrando el doble juego moral de la sociedad, ya que los personajes delante del burro se comportan tal y como son, de manera inmoral, y socialmente muestran una máscara. Esto establece ya un primer juego de correspondencias consistente en que hay momentos en los que el burro es más hombre que los propios hombres, ya que Lucio nunca pierde la conciencia de ser hombre, aunque no pueda hablar; y al mismo tiempo, el comportamiento de algunos hombres está por debajo del burro, ya sea a través de engaños, asesinatos, robos, etc. El comienzo de la obra se enmarca además en un habiente misterioso y casi onírico, en el que la magia juega un papel imprescindible. Ocurre por ejemplo en el relato que abre la obra, y después en la obsesión de Lucio por alcanzar los conocimientos de la magia. A esta atmósfera inquietante contribuye además la broma que hacen a Lucio en la ciudad de Hipata, poco antes de convertirse en asno. Dentro de esta broma llama especialmente la atención el juicio, lleno de risas y carcajadas, que se lleva a cabo contra Lucio por el asesinato de tres hombres, que finalmente resultan ser odres de vino por arte de magia. La tensión se organiza de una forma magnífica, de manera que el lector poco a poco va comprobando las explicaciones a estos hechos. Los elementos mágicos son importantes en esta primera parte de la obra, hasta el libro III. A partir del libro IV toma mayor importancia la crítica social, aunque la primera parte de la obra no está carente tampoco de ella. Cuando Lucio se transforma en asno es robado por unos ladrones, que lo llevan a una cueva que les sirve de guarida. Allí una vieja cuenta la famosísima historia de Cupido y Psique, que ocupa algo del libro IV, y el V y VI enteros. El papel que juega este relato dentro de la obra es primordial, tanto es así, que incluso puede considerarse casi como una historia aparte, aunque no dejé de guardar una importante relación con el desarrollo general de la obra, como a continuación se indicará. La historia de Cupido y Psique puesta en la boca de una vieja se explica como una indicación por parte de Apuleyo de que el relato ha sido tomado de fuentes tradicionales, que tan importantes son en la obra, y que constituyen más de una historia. En este relato se cuenta la historia de la joven Psique, enamorada de Cupido. Después de las bodas entre ambos Psique convive en el palacio de Cupido con su marido, sin poder verlo ni saber que se ha casado con el dios del Amor, sólo gozando de su compañía en la intimidad de la noche. En una ocasión, vencida por las dudas y por la tentación de sus hermanas, se decide a contemplar el cuerpo de su marido, ayudada con una vela. Cuando lleva a cabo su plan y ve el rostro de Cupido, Psique queda conmocionada por la pasión amorosa; pero en ese momento, un poco de cera cae sobre Cupido y le hiere. Cupido se despierta y huye. Venus, enfurecida con Psique, la somete a una serie de pruebas imposibles como castigo, entre las que se encuentra la bajada a los infiernos, en busca de un cofrecito con un poco de belleza de Proserpina. Psique consigue superar las pruebas, aunque le vuelve a vencer la tentación y la curiosidad y en la última prueba decide abrir el cofrecito, escapando toda la belleza que había dentro. Cuando parecía que todo estaba perdido para Psique, Cupido, que sigue enamorado de ella, decide intervenir con la ayuda de Zeus, y Psique es perdonada. Las bodas se acaban celebrando en el Olimpo y Psique se convierte en una diosa. El relato, aunque cargado de una gran belleza, contiene una profunda simbología, llena de conocimientos. No es difícil establecer una relación etimológica entre Psique y el Alma humana, y entre Cupido y el Amor (o Deseo). Sustentándose en esta simbología, el relato describiría cómo el Alma humana no puede conocer el Amor verdadero (el inmortal) directamente, sino que debe hacerlo pasando a través de una serie de pruebas, entre las que se encuentra la propia bajada a los infiernos, que es uno de los símbolos más profundos sobre la adquisición de conocimientos reservados a los más sabios. Finalmente el Alma consigue superar todas estas pruebas en un rito de carácter iniciático, y alcanza el Amor, convirtiéndose en inmortal. En este relato se puede observar la importancia de las doctrinas platónicas para Apuleyo, plasmadas con una enorme belleza artística. No puede decirse que Apuleyo haya introducido este cuento por motivos meramente caprichosos o por razones estéticas, para embellecer se obra, sino que el relato se puede relacionar también de una forma lógica y coherente con el argumento general de la obra. Existe un cierto paralelismo entre la historia de Cupido y Psique y la del propio Lucio. En ambas historias se censura de alguna forma la búsqueda rápida del conocimiento y la sabiduría, y la curiosidad humana. De la misma forma que Psique no estaba preparada para ver a Cupido sino después de una serie de pruebas iniciáticas, Lucio tampoco estaba preparado para adquirir los conocimientos de la magia. Es la curiosidad lo que lleva a Psique a perder a Cupido, del mismo modo que es la curiosidad la que lleva a Lucio a convertirse en asno. Lucio también debe pasar por una serie de pruebas, que se identifican con los distintos amos, estando su vida en peligro en más de una ocasión. Pero finalmente, al igual que Psique, encuentra las consigue superar y encuentra la redención, volviendo a convertirse en un ser humano. Lucio encuentra la salvación en la diosa Isis, que como ella misma indica, es un compendio de los dioses de todas las cultura; por lo que habría que pensar, no en una diosa en concreto, sino en el abstracto concepto de religión y fe. Se puede decir que fue el camino oscuro del conocimiento, la magia, lo que llevo a Lucio a convertirse en asno, pero más tarde es el camino de la luz y de la fe lo que puede hacer que se vuelva a convertir en hombre. Hay que destacar el importante papel de la rosa a lo largo de toda la obra, como símbolo del conocimiento. Lucio sabe que comiendo una rosa puede volver de nuevo a convertirse en ser humano, y por eso, intenta comerla en numerosas ocasiones. Pero nunca es posible hasta el final, con la ayuda de la diosa Isis, porque anteriormente no había estado preparado para comer la rosa y volver a convertirse en humano. Después de esta transformación, Lucio se entrega por completo al culto de la diosa, en agradecimiento. Se puede observar una cierta ironía por parte de Apuleyo, que lleva a pensar que lo único que puede salvar realmente el Alma humana es el Amor. Mucho se ha discutido sobre el estilo de Apuleyo, agradable para unos y demasiado sobrecargado para otros. Lo que no cabe la menor duda es que López de Cortegana consigue una traducción muy cercana a la dicción latina, con la elegancia de la lengua original, pero al mismo tiempo con una naturalidad y una sencillez de estilo que hacen que sea la traducción más importante que se ha hecho sobre la obra. A este estilo sencillo contribuye el hecho de que Cortegana elimine en algunas ocasiones las referencias demasiado eruditas, geográficas o mitológicas propias del original; por lo que no llega a ser una traducción completamente literal, y tiene el mérito de acercar la obra al lector común, sin necesidad de grandes conocimientos. También hay que destacar la importancia de El asno de oro en la literatura española de los siglos XVI y XVII, ya que esta obra supone un precedente para la novela picaresca. No se corresponde exactamente con la picaresca, pero sigue la estructura del protagonista marginal que va pasando por una serie de amos que lo maltratan. Y al mismo tiempo cumple la función, tan importante, de crítica social y de la doble moral. El realismo de El asno de oro es un precedente para todas estas novelas picarescas, y todavía se encuentran resonancias de la obra incluso en Cervantes.
Bibliografía: Carlos García Gual (introducción de) y Diego López de Cortegana (traducción de), El asno de oro. Apuleyo, Madrid, Alianza Editorial, 1994. |
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