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DEDICADO A ROSA... «Maestro, quíteme la piedra, me llamo Lubbert Das» El Bosco
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. De mudanzasYa tengo las maletas preparadas, también el corazón he empaquetado en una de las cajas que hay al fondo (espero no olvidar ninguna cosa). Cuando apago la luz y abro la puerta pienso que nadie volverá a esta casa y salgo andando hacia mi nuevo hogar. . Y qué feliz me siento por mudarme a tu cuerpo, que me hayas hecho un hueco. Sólo traigo unos cuantos trastos viejos y unos cuantos poemas mal escritos. Prometí no formar mucho alboroto y ocuparte un pequeño rinconcito. Y qué feliz me siento por pagarte el alquiler de besos que me has puesto (aquí tengo el calor que necesito para vivir, para soñar contigo). Seré de los vecinos que te adoran al pedirte una pizca de tu sal; seré de los amantes que van dentro, espero no pesarte demasiado. - (De El incendio del vino) Etiologías y pitagorismo en las Metamorfosis de Ovidio![]() Metamorfosis de Ovidio De las Metamorfosis de Ovidio se puede decir que son un canto al mundo y al alma humana desde la propia alma humana. A pesar de la cohesión de la obra, no existe un único hilo conductor, a no ser que sean las propias transformaciones. Las Metamorfosis consisten en una serie de capítulos, cuyo tema central es la transformación, pero estructurados siguiendo una base acumulativa, y engarzados hábilmente unos con otros. La obra está dividada en 15 libros, algunos de los cuales se organizan en torno a una tradición mítica. Por ejemplo, en el libro I, como sería lógico en una obra totalizadora, hay una teogonía o creación del mundo, que establece ciertos paralelismos con el Génesis (diluvio universal o creación de la primera pareja de hombres); los libros III y IV tienen una cierta unidad en torno al ciclo tebano y a la figura de Cadmo; también es importante la presencia de Perseo, a caballo entre los libros IV y V, al mismo tiempo que Céfalo se sitúa entre los libros VII y VIII, y Teseo entre los libros VIII y IX; para personajes como Orfeo o como Eneas, en cambio, se les dedican libros enteros: el libro X y parte del XI para el primero, y el libro XIV para el segundo. Aunque en cada uno de estos libros el tema no se da de una forma absoluta, sino que se intercalan numerosos episodios narrativos, que contribuyen a aumentar la riqueza abarcadora de la obra. Se puede observar por tanto que no hay una correspondencia absoluta entre personajes y libros. Se puede decir más bien que hay un intento por conseguir una extensión homogénea para cada libro, pero siendo consciente de que cada mito tiene una importancia diferente y requiere un número de versos mayor o menor para desarrollarse. Se ha discutido mucho acerca del género de las Metamorfosis, debido a que Ovidio no utiliza un único registro, sino que cambia de estilo según las diferentes circunstancias narrativas. El estilo, por lo tanto, también cumple una importante función en esa intención totalizadora que tiene la obra. Así, se puede encontrar un estilo épico en los episodios del combate de Perseo (libro V), o en la batalla entre Centauros y Lápitas (libro XII); frente a un estilo elegíaco, como ocurre en el episodio de Níobe (libro VI), en el episodio de Apolo y Dafne (libro I), o en tantos otros momentos de la obra. El tema de la obra, según se ha indicado, serían las propias metamorfosis, que si bien no tienen aparentemente una unidad temática, participan del principio del cambio. En este sentido no es gratuita la intervención de Pitágoras en el libroXV, casi al final de la obra, indicando al lector cuál es el sentido e interpretación que debe darle a todo lo que ha leído. Pitágoras es una figura que se extiende a lo largo de todo el libro, en cuanto que se entiende que en el mundo la materia no se crea ni se destruye, sino que se transforma. Y ese es el principio que precisamente seguirá Ovidio en las Metamorfosis, aunque dando un paso más adelante. Pero para conseguir darle un sentido exacto al texto de Ovidio, es necesario comprender el significado de los mitos, y no quedarse simplemente con una aparente belleza exterior, que por supuesto la tiene. Decía Karl Kerényi que la mitología, como la música, tiene su propio lenguaje. La labor de todo aquel lector que pretenda acercarse a la obra de Ovidio, y a la mitología en general, consiste en tratar de comprender ese lenguaje propio. Muchos de los mitos hay que interpretarlos desde un punto de vista etiológico, y servirían para explicar ciertos acontecimientos o para revelar el origen de las cosas. Otros mitos se sitúan en un nivel más “psicológico” y tratan de explicar comportamientos del ser humano. Es cierto que todas estas explicaciones o interpretaciones del mundo y del ser humano pasan a través de un filtro estético. Lo que se quiere alcanzar es la belleza, pero aquel que se acerca por primera vez al texto no puede dejar que la belleza de la obra nuble el trasfondo de todas estas explicaciones. Se suele decir que el tema por excelencia de la obra de Ovidio es el amor. Esto es cierto en la medida en que el amor ocupa un lugar principal dentro de las preocupaciones humanas; pero no se puede reducir la obra únicamente a este sentimiento. Se puede entender la importancia del amor dentro de mitos como Apolo y Dafne (libro I), Píramo y Tisbe (libro IV), Perseo y Andrómeda (libro IV), el rapto de Prosérpina (libro V), Jasón y Medea (libro VII), Filemón y Baucis (libro VIII) u Orfeo y Eurídice (libro X), entre otros. Pero reducir mitos como el del rapto de Prosérpina, el de Medea o el de Orfeo al amor sería simplificarlos demasiado. En el mito de Medea hay otros componentes como la locura y el odio, y en el de Orfeo la sabiduría y el arte; aunque el amor sea siempre el trasfondo. El caso de Filemon y Baucis es uno de los más particulares del libro, porque constituyen uno de los pocos amores completamente culminados en la obra, y son además un modelo de piedad, que falta a la mayor parte de los personajes. Otros temas que se tocan aparte del amor son la rebeldía adolescente, con mitos como el de Faetón (libro I y II), o el de Dédalo e Ícaro (libro VIII); el furor báquico, en mitos como el de Penteo (libro III), relacionado con el tema de la locura en el mito de Ino y Melicertes por ejemplo (libro IV); y muy especialmente se trata el tema de la vanidad o hibris, en que los humanos quieren igualarse a los dioses (estableciéndose un punto de conexión con la Biblia, entre otros textos religiosos), como ocurre en mitos como el de Aracne (libro VI) o como el de Níobe (libro VI). Otro tema interesante que hay que destacar es el tratamiento particular que Ovidio hace de los dioses. Como se ha indicado anteriormente, las Metamorfosis pasan por el filtro de la óptica humana todo lo que ocurre en el mundo y en la propia alma humana. En este sentido se puede afirmar que si para el cristianismo Dios crearía al hombre a su imagen y semejanza, para Ovidio en cambio es el hombre el que crea al dios a su imagen y semejanza. Todos los dioses que se presentan en la obra están vistos desde un punto de vista antropomórfico. No siguen exactamente las reglas de los humanos, sino que están por encima de ellas, como bien razona Biblis en el libro IX, cuando para justificar la pasión amorosa que siente por su hermano recuerda que Júpiter está casado con su hermana Juno. Los dioses, a pesar de regirse por otras normas, siguen unos comportamientos profundamente humanos. En esto Ovidio se distingue de la piedad que mueve la obra de Virgilio. Frente al Júpiter justo y omnipotente de Virgilio, Ovidio muestra un Júpiter llevado por las pasiones humanas, en episodios como Júpiter e Io (libro I), Júpiter y Calisto (libro II), Júpiter y Europa (libro II) o Júpiter y Séleme (libro III). Se muestra como el esposo infiel y lujurioso, imagen de un dios, cargada de cierta desesperanza y de cierto nihilismo. A esta concepción del mundo contribuyen además comentarios aislados en diversas situaciones en los que Ovidio pone en duda la validez de los dioses. Para comprender la concepción que Ovidio tiene de los dioses es importante resaltar el episodio de Aracne (libro VI), que reta a Palas a confeccionar un tapiz (el esquema del reto se repite en numerosas ocasiones). Aracne confecciona un tapiz en el que se muestra el lujurioso y bochornoso comportamiento de los dioses, frente al tapiz de Palas que los muestra en toda su gloria. Palas debe admitir que el tapiz de Aracne es superior, y debe admitir ese comportamiento impropio de auténticos dioses. Las Metamorfosis además de ofrecer una visión del alma humana en todos sus matices, ayuda a comprender gran parte del arte en general. Es necesario conocer estos mitos, porque forman parte de la cultura occidental, y son temas imprescindibles que el arte ha tocado en todas las épocas. No se puede, por tanto, cerrar los ojos ante tales manifestaciones; y por supuesto, quedarse en la superficie del mito es un error, sino que hay que profundizar en todas sus implicaciones, como error sería quedarse en la superficie del arte en general. Conocer el significado del mito ayuda a comprender el significado del arte. - Bibliografía: Carlos García Gual, Introducción a la mitología griega, Madrid, Alianza Editorial, 1992. René Martin (dirigido por), Diccionario de mitología griega y romana, Madrid, Espasa Calpe, 1996. Antonio Ramírez de Verger (introducción, notas y traducción de), Metamorfosis. Ovidio, Madrid, Alianza Editorial, 1999. XIII Premio de Narraciones Breves Alberto ListaLa Fundación El Monte y el Diario ABC de Sevilla convocan el XIII Premio de Narraciones Breves Alberto Lista con arreglo a las siguientes: BASES 1/ Se establece un único premio indivisible, dotado con 6.000 €. Sobre el importe del premio se practicará la retención fiscal oportuna. 2/ Los trabajos han de ser escritos en lengua española, originales, inéditos y no galardonados anteriormente en ningún concurso literario ni con otro premio o distinción, incluidas las anteriores ediciones del Premio de Narraciones Breves Alberto Lista. 3/ Los originales se pueden presentar mediante dos modalidades: . Correo electrónico a la dirección fundelmonte@fundelmonte.es adjuntando dos archivos: uno en formato de texto convencional con los contenidos del relato, y otro en el que se remitan los datos para la plica (nombre y apellidos, D.N.I. o pasaporte, domicilio y teléfono) . Por duplicado ejemplar, dentro de un sobre en cuyo exterior se haga constar la mención Para el XIII Premio de Narraciones Breves Alberto Lista, dirigido a la Fundación El Monte, C/ Laraña , 4- 3ª planta. 41003 Sevilla. En el interior del sobre se incluirán en una plica nombre y apellidos, DNI o pasaporte, domicilio y teléfono. En cualquier caso, la extensión de los relatos no excederá de 15 páginas en formato DIN A4 impresas por una sola cara. 4/ La admisión quedará definitivamente cerrada a las 14 h. del día 14 de octubre de 2005, considerándose recibidas dentro de plazo las narraciones que, enviadas por correo, ostenten en el matasellos postal una fecha no posterior a la mencionada. 5/ Constituiran el Jurado personalidades relevantes del mundo literario y cultural 6/ El fallo del Jurado se dará a conocer por los medios de comunicación y, de modo expreso y personal, al autor de la narración premiada. 7/Las entidades convocantes se reservan los derechos sobre la primera edición de la narración premiada, dentro del año siguiente al fallo, sin que por ello devengue derecho económico alguno para el autor, a quien se reconoce la propiedad de su obra. Si fuera objeto de posteriores publicaciones, habrá de reseñarse que ha sido distinguida con el XIII Premio de Narraciones Breves Alberto Lista, convocado por la Fundación El Monte y el Diario ABC de Sevilla. Las entidades convocantes podrán publicar también recopilaciones de las obras premiadas para fines de divulgación cultural. 8/ No se devolverán los originales que, a excepción del premiado, serán destruidos. 9/ El Premio podrá declararse desierto 10/ La participación en el concurso supone la plena aceptación de las presentes bases. http://www.fundelmonte.es/fundelmonte.asp?id_seccion=5 - Sí, sé que doy la información con cierto de retraso, pero no hace muchos días que tengo constancia del premio y hasta hoy no se me había ocurrido publicarlo aquí. De todos modos, el plazo para escribir un relato de no más de 15 folios no se cierra hasta el día 14 (y estoy seguro de que habrá más de uno que tenga alguna cosa escrita). Lo bueno es que el texto se puede enviar por correo electrónico, y no hay que meterse en líos de copias, plicas, o certificar. Así que animo a todo el mundo que lo desee a que mande algún relato (yo ya estoy concretando los últimos detalles del mío). Sábado, 08 de Octubre de 2005 17:49. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto Hay 3 comentarios. La piedra de Sísifo cumple un año Hoy se cumple un año desde que abrí La piedra de Sísifo, este lugar que nació sin vocación de ser bitácora, porque en su momento ni sabía lo que era eso. Este proyecto nació ante la imposibilidad de publicar en papel una revista que me hubiera hecho mucha ilusión, y que quizá algún día sí llegue a conseguir, aun a costa de mi propio bolsillo. De momento ésta es una forma de alentarme a escribir sobre temas de los que tal vez nunca habría escrito.La página la he ido mejorando poco a poco, desde una de las típicas plantillas prefabricadas, hasta diseñar mi propia plantilla, teniendo en cuenta que mis conocimientos en esta materia son muy básicos. He ido añadiendo distintos elementos para enriquecer el diseño, creo que sin llegar a sobrecargarlo. Es posible que aún siga añadiendo algunas cosas y que cambie otras. Desde los primeros meses, en los que apenas publicaba, he alcanzado un buen ritmo. Me hubiera gustado seguir incrementándolo, pero desgraciadamente este año estaré ocupado con otros menesteres. Como tendré menos tiempo, no podré publicar quizá todo lo que quisiera, y habré de recurrir a artículos más cortos y a textos ajenos, cuya lectura sin embargo me haya marcado. Sea como fuese, siempre trataré de ofrecer la mayor calidad posible, lo que no he dejado de buscar desde la primera palabra. Dejando a un lado la captatio benevolentiae, únicamente espero estar a la altura de mis lectores. P.D.: Últimamente hay problemas al cargar la página. Es algo que está ocurriendo con la mayor parte de las bitácoras alojadas en Blogia. Habrá que tener paciencia: próximamente emigrarán la página al nuevo sistema, Blogia 2 (que por lo visto está muy bien), y se solucionarán todos estos problemas. Domingo, 09 de Octubre de 2005 15:32. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto Hay 15 comentarios. Te amaréTe amaré - Silvio Rodríguez Sí, hoy es un día especial. Es por eso que quería recordar una de esas canciones que te acompañan durante toda la vida. Hace poco le tocó el turno a Serrat y a su Romance de Curro el "Palmo", pero esta vez quiero detenerme en Silvio Rodríguez y su magnífico "Te amaré". A diferencia de la canción de Serrat, la de Silvio no cuenta una historia concreta. La idea que desarrolla es tan simple que se basa en la repetición de un mismo sintagma, con diversas y calculadas variantes. El ritmo se convierte, por tanto, en un elemento fundamental, que se plasma con inigualable maestría. El esquema, completamente original, se desarrolla a través de versos decasílabos que van rimando en parejas. Los versos pares son los que dan cohesión al poema, no sólo por la asonancia en á tónica, que se rompe en los dos últimos, sino por su condición de agudos. En los versos impares, mientras, se utiliza tanto la rima asonante como la consonante. Además de la rima, pares e impares se relacionan a través de estructuras paralelas. Lo que cautiva de esta canción son las pequeñas variantes que acompañan al sintagma principal. Al igual que en el Romance de Curro el "Palmo" hay referencias quevedescas al amor más allá de la muerte -¿será casualidad?-; aunque en este caso Silvio da un paso más, porque va más allá del fin de los tiempos. El final repite la misma fórmula con la que se abre la canción, lo que le da un carácter cerrado y cíclico. En definitiva, es una canción que merece la pena escuchar una y otra vez. Últimamente estoy cometiendo el imperdonable descuido de dejar demasiado olvidado a Silvio Rodríguez, y eso no puede ser. Te amaré, te amaré como al mundo Te amaré aunque tenga final Te amaré, te amaré en lo profundo Te amaré como tengo que amar Te amaré, te amaré como pueda Te amaré aunque no sea la paz Te amaré, te amaré lo que queda Te amaré cuando acabe de amar Te amaré, te amaré si estoy muerto Te amaré el día siguiente además Te amaré, te amaré como siento Te amaré con adiós, con jamás Te amaré, te amaré junto al viento Te amaré como único ser Te amaré hasta el fin de los tiempos Te amaré y después, te amaré. El británico Harold Pinter es el nuevo Nobel de Literatura![]() Harold Pinter Un año más y un premio Nobel más. Como casi cada año, desconozco por completo la identidad del premiado -no siempre es así, claro-, pero lo más peliagudo es que, también como de costumbre, es una figura completamente imprescindible en el panorama de la literatura universal; lo que viene a demostrar mi desconocimiento absoluto de la literatura actual, y más aún en lo referente a autores extranjeros. Ya se encargará a partir de ahora el mercado editorial de dar a conocer a Pinter a aquellos que no teníamos noticia de él. Sólo espero que la Academia no haya decidido tomarnos el pelo como hizo el año pasado al darle el Nobel a Elfriede Jelinek. Autora que por cierto tampoco conocía, y no debía ser muy importante cuando los pocos títulos que había publicado en España antes de recibir el premio estaban descatalogados. Está claro que el Nobel ha tenido grandes fallos, y éste sin duda fue uno de ellos. Porque la escritora de un libro como Deseo, sucio, repugnante y violento, no puede merecer los 1,3 millones de dólares del premio, además del reconocimiento mundial. Hablo de un libro pornográfico e irrespetuoso, de personajes deshumanizados, carente de virtudes, en donde una mujer-objeto se somete a las perversiones brutales de su marido-macho, con frases que el decoro me impide reproducir. En fin, el error se saldó con una dimisión, además en el último momento, para fastidiar más. Pero esa es otra historia. Lo siento por Mario Vargas Llosa y por Ernesto Sábato: tendrán que seguir acumulando obras maestras hasta que la Academia abra los ojos. Aquí va la noticia: - ESTOCOLMO (AFP) - El dramaturgo británico Harold Pinter, de 75 años, es el ganador del premio Nobel de Literatura 2005, otorgado este jueves por la Academia Sueca. El premio recompensa a un autor que "en sus obras descubre el precipicio que se esconde bajo la conversación diaria y fuerza su entrada en el ámbito cerrado de la opresión", explicó la Academia. Nacido en 1930 en Londres, Pinter está generalmente considerado como el "mayor exponente del teatro dramático inglés de la segunda mitad del siglo XX", indicó la Academia. A los 9 años, fue evacuado de Londres durante la II Guerra Mundial, para regresar tres años más tarde. La experiencia de los bombardeos permanece indeleble en su memoria, ha reconocido en muchas ocasiones. En 1957 debutó como dramaturgo con 'The Room' ('La habitación'). Una de sus primera obras 'The Birthday Party' ('La fiesta de cumpleaños', 1957), inicialmente un fracaso, se ha convertido después en una de sus obras más representadas. "Su posición en tanto que clásico moderno está ilustrada por la creación, a partir de su nombre, de un adjetivo que describe una forma de atmósfera y de un entorno particular en las obras de teatro: 'pintoresco'". Según la Academia, "en la habitación típica de Pinter, se encuentran seres que se defienden contra intrusiones foráneas o contra sus propios impulsos atrincherándose en una existencia reducida y controlada". "Otro tema principal es el carácter fugitivo e inalcanzable del pasado", añade la Academia. Desde 1973, Pinter también se ha dado a conocer como un ardiente defensor de los derechos humanos. Además, ha escrito novelas radiofónicas y guiones de cine y televisión. Entre sus trabajos en este sector más conocidos son 'El sastre de Panamá' (2001), 'El cuento de la doncella' (1990), 'Accidente' (1967), 'El mensajero' (1971) y 'La mujer del teniente francés' (1981) o 'Conspiración en Berlín' (1996). En 2004, el premio fue atribuido a la polémica escritora austriaca Elfriede Jelinek. El Nobel de Literatura cierra este año la sesión de los premios Nobel. Dotados cada uno con 10 millones de coronas suecas (1,1 millón de euros), estos prestigiosos premios nacieron en 1901, en cumplimiento de la voluntad del sabio sueco Alfred Nobel. La entrega de premios tiene lugar en Estocolmo y Oslo cada 10 de diciembre, día del aniversario de la muerte de Nobel en San Remo (Italia) en 1986. De http://www.laclave.net/ Los otros libros![]() Emilio Ruiz Parra recibiendo el premio No hace mucho ha sido fallado el premio del XXXV Certamen Poético Vicente Aleixandre. A aquellos que no lo conozcan les diré que es un jugoso premio que convoca la Cadena Cope y Obra Social Caja Madrid que consiste en 3000 euros para un único poema de menos de cincuenta versos. También hay un segundo y un tercer premio de 1500 y de 900 euros respectivamente. Es un premio nada desdeñable si se considera la extensión de los trabajos en relación con las cuantías. Este año el ganador ha sido el poeta Emilio Ruiz Parra, con su poema titulado “Los otros libros”. Lo transcribo a continuación: Los otros libros - Natividad Mistral Confieso que los libros han terminado siendo mi peor enemigo. Me asaltaron la casa, y han llegado a hacerla inhabitable. Comenzaron apareciendo mansamente: yo mismo los traía, bajo el brazo, amoroso, y los dejaba encima de la mesa, para después: para la cena, para el desayuno... Los colocaba, en pie o tumbados, en aquellas, entonces, pequeñas librerías. Pero fueron creciendo. Desbordaron su " habitat" exigiéndome más y más estantes. y hoy viven –creo que viven la mayor parte de ellos– en los lugares más insólitos: en la cómoda antigua, en la mesilla de noche, y aun debajo de la cama aunque no estén allí escondiendo vergüenzas o un culposo abandono. Simplemente esperan. Ayer quedé transido al abrir el piano: sus dientes marfileños, hechos a la armonía, asustados, rugieron y castañetearon porque un libro, que en ellos dormitaba, voló hacia mí, sorprendido por la luz, saltándome a los ojos. Me confieso impotente- ¡ay!- para defenderme, para echarlos de casa, pues los amo. Pero han ido creciendo, hasta quitarme el aire. ¿Qué puedo hacer, si están en ellos la palabra hecha aliento, la memoria, el aire otro, en fin, que hace que ponga en pie cada mañana el alma con mis huesos? Habré de colocar los anaqueles en donde las estrellas, y mis libros en ellos dispuestos para abrirse y entregarse, sumisos como siempre, pero sin peso, sin táctil presencia. Sí, perderé su cálida compañía, y mis ojos no podrán convivir con la policromía de sus fidelidades. Mas seguirán siendo los odres de la palabra. Emilio Ruiz Parra El poema es muy correcto en su desarrollo, pero yo no puedo dejar de preguntarme, ¿valen de verdad 3000 euros estos versos? Por supuesto no estoy hablando de una cuestión monetaria. Quiero decir, aunque la idea es interesante y no está demasiado mal plasmada, parece que le falta esa chispa de grandeza que se busca en las obras premiadas. Para empezar el ritmo es bastante confuso: no se empieza a captar hasta la tercera o cuarta lectura al menos, y aún entonces hay problemas que sigo sin poder resolver. No seré tan desconfiado como para pensar que el ganador del XXXV Certamen Poético Vicente Aleixandre haya cometido fallos rítmicos, pero en este poema hay desde luego versos que no me encajan. Ya de por sí me parece algo incómodo utilizar heptasílabos y endecasílabos en un mismo verso (“dispuestos para abrirse y entregarse, sumisos como siempre”), pero hacer hasta tres hemistiquios en un verso me parece demasiado rebuscado (me refiero a “no podrán convivir con la policromía de sus fidelidades”). Aunque esto es más bien una cuestión de gustos propios, y en la poesía también hay modas. Puede pasar la sinéresis de “creo” (“y hoy viven –creo que viven la mayor parte de ellos–“), aunque me parece que en este caso el hiato suena infinitamente mejor, pero hay versos que chirrían al oído independientemente de cómo se lean. En “encima de la mesa, para después”: la única opción es hacer un hemistiquio y dividir el verso en heptasílabo y pentasílabo. Seguramente es la solución elegida por el autor, pero no me parece lo más adecuado entre dos endecasílabos, porque da la sensación de verso de doce sílabas. Más inexplicable me parece el caso de “los colocaba, en pie o tumbados”: me siento incapaz de imaginar cuál es la lectura de este verso. Pero el verso más sorprendente es “pero sin peso, sin táctil presencia”, porque no hay licencia métrica que justifique un acento en séptima sílaba. Por otra parte la imagen de los dientes marfileños del piano castañeteando me parece poco afortunada porque parece directamente tomada de las Prosas profanas, y eso ya está bastante superado. A su favor diré que los libros como odres de la palabra me parece una imagen sublime, aunque la ruptura del sintagma le quita bastante fuerza (además la conjunción “mas” no encaja con el tono del poema y su utilización se evidencia por necesidades métricas). En fin, el poema desarrolla un tema interesante, pero tiene fallos inexplicables desde mi punto de vista suficientes como para que no hubiera ganado el premio. No voy a cometer la ligereza de decir que yo tenga poemas mejores, pero si lo comparo con otro poema que toque el mismo tema, por ejemplo, con “Libros” de Luis Alberto de Cuenca –que por cierto era miembro del jurado en este premio– el texto de Emilio Ruiz no da la talla. Los que me conocen saben mi admiración por Luis Alberto de Cuenca, pero tengo que decir en este caso que su poema “Libros” también comete un error bastante grave, que ya comentaré en otro momento. No voy a detenerme en el segundo y tercer premio, ni tampoco en el XIII Premio Conmemorativo Luis Rosales para poetas mejores de treinta años –que se convoca de forma paralela al Vicente Aleixandre– porque la opinión que me merecen los poemas premiados es muy similar a la que acabo de dar sobre “Los otros libros” de Emilio Ruiz. Y eso ya sería extenderme demasiado. Quien quiera leer el resto de poemas puede hacerlo en http://www.cope.es/ LibrosQué sería de mí sin vosotros, tiranos y, a la vez, embajadores de la imaginación, verdugos del deseo y, al mismo tiempo, mensajeros suyos, libros llenos de cosas deplorables y de cosas sublimes, a los que odiar o por los que morir. Luis Alberto de Cuenca, Por fuertes y fronteras En las antípodas de la "Oda al libro" de Neruda, escribe Luis Alberto este apasionado poema en defensa de los libros. El tono sublime que alcanzan estos versos se debe a la destreza de su autor mezclando elementos intelectuales y épicos. Pocos poetas dominan o han dominado esta técnica tan bien como Luis Alberto de Cuenca, que la convierte en una constante a lo largo de toda su obra: sólo él podría haber escrito un poema tan sobrecogedor como “Gilgamesh”, que mezcla en unos pocos versos estos dos componentes con una reflexión sobre la inmortalidad. En el fondo épico de estas palabras parece vislumbrarse apenas una maravillosa referencia encubierta a otro poema por el que Luis Alberto de Cuenca confesó una profunda admiración –y no puede ser de otra forma–. Me refiero al poema "De amicitia" de Julio Martínez Mesanza, uno de los mayores cantos a la amistad que se han escrito nunca. La estructura de ambos poemas, basada en oposiciones, invita a relacionarlos. Además, los puntos en común en cuanto a la temática son evidentes. Si Mesanza estaba dispuesto a luchar hasta la muerte para defender a sus amigos, aunque éstos fueran dignos de odio, Luis Alberto no hará menos por los libros. A la luz de esta intertextualidad la amistad que se establece con los libros no es menos épica que la del poema de Mesanza. La concisión y la exactitud también son características que aparecen con frecuencia en la obra de Luis Alberto. Este poema es precisamente prueba de ello: consigue deslumbrarnos con unas pocas palabras, tomadas de la lengua cotidiana, sin utilizar metáforas audaces. Los dos últimos versos son un espléndido cierre, no sólo por su especial concentración, sino porque suponen un corte brusco en el punto más climático del poema. El único inconveniente que se puede poner al poema es el ritmo del primer verso, que no encaja en el conjunto. Este inexplicable descuido no disminuye, sin embargo, la calidad del poema ni la grandeza de la idea que expresa. Biblioteca quijotesca: El Quijote de Antonio Machado, entre Unamuno y OrtegaPara mí, el Quijote es, en primer término, un libro español; en segundo término, un problema apenas planteado o, si queréis, un misterio. Fue Cervantes, ante todo, un gran pescador de lenguaje, de lenguaje vivo, hablado y escrito; a grandes redadas aprisionó Cervantes enorme cantidad de lengua hecha, es decir, que contenía ya una expresión acabada de la mentalidad de un pueblo. El material con que Cervantes trabaja, el elemento simple de su obra, no es el vocablo, sino el refrán, el proverbio, la frase hecha, el donaire, la anécdota, el modismo, el lugar corriente, la lengua popular, en suma, incluyendo en ella la cultura media de Universidades y Seminarios. Con dificultad encontraréis en el Quijote una ocurrencia original, un pensamiento que lleve la mella del alma de su autor. A primera vista parece que Cervantes se ahorra el trabajo de pensar. Deja que la lengua de los arrieros y de los bachilleres, de los pastores y de los soldados, de los golillas, de los buhoneros y vagabundos piensen por él. Desde este punto de vista, el Quijote viene a ser como la enciclopedia del sentido común español, contenida en la lengua española de principios del siglo XVII. No es la cazurrería de Sancho ni la locura de Don Quijote lo que nos asombra y abruma en la lectura del libro inmortal, sino la estupenda discreción de ambos. Con esta primera y superficial visión del Quijote bien se puede decir que la característica de Cervantes es el buen sentido. Don Quijote y Sancho son dos encantadores charlatanes, que derrochan conceptos como el pródigo su riqueza y se recrean en la fácil sabiduría que fluye de sus labios. Hay cierta elocuencia en ambos, cierta complacencia en la verbosidad que revela la falta de esfuerzo mental, la ausencia de reflexión, la alegría de disparar con pólvora ajena, si se me permite la frase. Jamás descubriréis ni en Don Quijote ni en Sancho el esfuerzo para calcar fielmente la línea sinuosa del propio sentimiento. ¿Para qué este esfuerzo? A una anécdota se contesta con otra, a un concepto con el contrario, contra dos refranes hay siempre a mano otros dos, una sentencia se refuta con otra. Cervantes es, en este primer plano de su obra, la antítesis de Teresa de Ávila. En la Santa, lo rico no es el lenguaje, sino lo que pretende expresarse con él; la materia con que labora Teresa es su propia alma; la materia cervantina es el alma española, objetivada ya en la lengua de su siglo. Es en vano buscar a Cervantes, rebuscando en su léxico, con un criterio filológico o meramente lógico y gramatical. Cervantes no aparece entonces por ninguna parte -y esto ha creado el equívoco cervantino-, sino la mentalidad omnibus de la España de su tiempo. Pero la lengua hablada en España, con su castizo contenido mental, es la materia en que Cervantes ha trabajado, no su obra; como una estatua no es la piedra en la cual se la ha esculpido, sino las líneas ideales que en el mármol fue trazando un cincel. Hombres muy sutiles -Gracián, por ejemplo- desdeñaron el Quijote porque, sin duda, no vieron la obra, sino su materia bruta. No es, ciertamente, en la vida de Cervantes, en sus andanzas de pretendiente despreciado, de soldado sin fortuna o de mísero alcabalero, donde es preciso buscar el secreto del Quijote; pero no es tampoco en su libro, entendiendo por tal el abundante caudal de castizos lugares comunes de que está formado. El Quijote es preciso verlo, abarcarlo con una visión mental, representárnoslo, para darnos cuenta de la obra cervantina, y formularnos esta pregunta: ¿Qué hizo Cervantes con la lengua española en ese monumento único que se llama el Quijote? No se pregunta lo que haya pretendido hacer. La obra de un poeta desborda y supera infinitamente su propósito. Cervantes, acaso, pretendió no más que poner en ridículo los libros de caballerías, empresa al alcance de un Pérez Zúñiga de su tiempo; propósito trivialísimo muy propio de un ingenio de tercer orden, que nos da, tal vez, la medida del valor en que Cervantes se tasaba a sí mismo al comenzar su obra. Cierto que la mezquindad del propósito inicial contribuirá a mantener el equívoco cervantino. Pero aquí se pregunta por lo que hizo Cervantes en su libro, y esta interrogación no contestada forma parte, a su vez, de la inmortalidad del Quijote [...] Antonio Machado, «Las Meditaciones del Quijote de José Ortega y Gasset», La Lectura, n.º 169, enero 1915, pp. 52-64. - La crítica en torno al Quijote no está falta de apasionados e interesantes enfrentamientos entre unos estudiosos y otros. En un gran número de ocasiones estas disputas responden más a diferentes formas de concebir la vida que a la propia materia interpretativa del Quijote. Y en mitad de una de las más interesantes discusiones se sitúa Antonio Machado con la reseña crítica que hizo de Las Meditaciones del Quijote de Oterga y Gasset. No deja de parecer curioso que Machado, poco dado a escribir reseñas, haga lo propio con el libro de Ortega, pero no hay más que profundizar en las palabras del poeta para percatarse del sentido que tienen. Lo primero que llama la atención en el texto de Machado es que el libro reseñado de Ortega aparece en un discreto segundo plano, y que se utiliza como excusa para articular su propia interpretación sobre el Quijote. Como indica Ángel González en su conferencia «Viaje por los alrededores de Don Quijote» -a la que dedicaré en un futuro algún comentario-, Machado entra de lleno en el enfrentamiento entre la interpretación de la Vida de don Quijote y Sancho de Unamuno y Las Meditaciones del Quijote de Ortega, las dos interpretaciones quijotescas más opuestas de la historia del quijotismo -hasta tal punto que se sospecha que el libro de Ortega pudiera haber nacido de una contestación al de Unamuno-. La reseña sobre éste último le sirve a Machado para defender a su admirado Unamuno, dando una valoración bastante negativa del libro de Ortega. Además de la referencia a Unamuno a través de Santa Teresa de Jesús, que posteriormente retomará Juan Ramón Jiménez, Machado resume la interpretación de Unamuno en una sola frase: «La obra de un poeta desborda y supera infinitamente su propósito»; para después añadir: «Cierto que la mezquindad del propósito inicial contribuirá a mantener el equívoco cervantino». Machado sigue a Unamuno en la consideración de un don Quijote muy por encima de Cervantes, algo que el pensador salmantino llevó a sus últimas consecuencias eliminando sin escrúpulos al escritor. Pero Machado no se limita a repetir la interpretación de Unamuno ni a atacar la de Ortega, sino que ofrece su propia visión. Como señala una vez más acertadamente Ángel González, la concepción de Machado ofrece más información sobre el propio Machado que sobre el Quijote. Para Machado la grandeza del Quijote está en su «lenguaje vivo, hablado y escrito», porque el gran acierto no son sus palabras, «sino el refrán, el proverbio, la frase hecha, el donaire, la anécdota, el modismo, el lugar corriente, la lengua popular». Lo que descubre Machado en el Quijote, o mejor dicho, lo que descubre el Quijote en Machado, es su amor hacia lo popular, hacia el folklore, como expresará en sus apócrifos Abel Martín y Juan de Mairena. Sin duda la valoración que ofrece Antonio Machado sobre las Meditaciones del Quijote fue injusta -a pesar de que me yo mismo me inclino más hacia Unamuno-, porque el libro de Ortega tiene momentos deslumbrantes y al igual que la Vida de don Quijote y Sancho, ofrece únicamente una visión parcial sobre el Quijote. Si bien es cierto, todo hay que decirlo, que el libro de Unamuno rebosa pasión y vitalidad, mientras que el análisis de Ortega es más racional e intelectual, propio de un filósofo. Es por eso que es más fácil llegar a Unamuno que a Ortega, pero no por eso el segundo deja de ser interesante y relevante dentro de los estudios cervantinos. Morelliana 66![]() Las grandezas de Morelli... Sábado, 29 de Octubre de 2005 17:48. # Esta piedra. Tema: Nihil humani a me alieno puto Hay 6 comentarios. |
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