Conocer la vida de Django Reinhardt supone amar todavía más la música de Django Reinhardt. La primera vez que escuché al gitano belga fue en ese sublime homenaje aljazz y al swing que es Acordes y desacuerdos de Woody Allen, una película en la que Sean Penn interpreta a un guitarrista magistral, bohemio, pendenciero, arrogante y mujeriego, que sin embargo no podía evitar emocionarse con la música del maestro. Django Reinhardt, Jean-Baptiste, llamado Django por su tribu de gitanos, nacido en un carromato y criado en cantos y bailes populares, sublime guitarrista, el más grande guitarrista de jazz, aún con dos dedos menos en su mano izquierda, o precisamente por eso. Su clave fue fusionar el swing con los ritmos folklóricos gitanos ―y versionando música clásica―, formando una melodía cálida y contagiosa. De él Jean Cocteau escribió: «Django muerto, es como una de esas fieras apacibles que se mueren en su jaula. Vivió como uno sueña vivir: en un carromato, seguía siendo un carromato. Su alma era itinerante y santa. Y sus ritmos le pertenecían como las rayas pertenecen al tigre, como la luz que irradiaba y como sus bigotes. Los llevaba en la piel…»
Les dejo una de sus piezas más populares, «Minor Swing»,sobre todo a raíz de un anuncio que se ha emitido últimamente por televisión. Su disco más importante, y prácticamente imprescindible, es Djangologie, con varios volúmenes.