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<rss version="2.0" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"><channel><title>La piedra de Sísifo</title><link>http://santino.blogia.com/</link><description><![CDATA[  
]]></description><copyright>Copyright</copyright><pubDate>Thu, 03 May 2012 21:45:56 +0200</pubDate><generator>http://www.blogia.com</generator><item>
<title>Me mudo a www.lapiedradesisifo.com</title>
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	<pubDate>Wed, 02 May 2012 01:50:00 +0200</pubDate>
<category>Nihil humani a me alieno puto</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Después de casi ocho años y más de medio millón de visitas me he decidido a pasar página por fin con Blogia y mudarme a <a href="http://www.lapiedradesisifo.com">www.lapiedradesisifo.com</a>. Cuando empecé en esto de los blogs aún no estaban muy de moda, y por no querer complicarme demasiado la vida tiré por el camino más fácil, que era Blogia. Probé con blogger, pero como parecía más complicado no me convenció. Con Blogia hasta el más torpe podía hacerse un blog en cuestión de cinco minutos y ponerse a escribir. De haber elegido hoy me habría quedado sin duda con wordpress, pero creo que en ese momento todavía no existía o era sólo para unos pocos privilegiados.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Y es una pena, porque Blogia era la oportunidad de hacer un producto español de calidad. Aunque en el tiempo que lo he estado usando apenas he tenido quejas, quitando algunas malas rachas, no se puede negar que hace mucho tiempo que se ha estancado. Que se le hagan unas pequeñas mejoras no es suficiente para ir más allá de las grandes limitaciones que tiene. Ya me he cansado de tener un dominio sólo para redireccionar a unas cuantas imágenes y a una plantilla externa, sólo porque Blogia no hospeda archivos y tiene un cuadro ridículo para el CSS. Me he cansado de andar editando html en los artículos o de tener que enlazar imágenes porque sólo se puede cargar una en los artículos. Y sobre todo me he cansado de esperar a que Blogia por fin implemente un sistema para contratar dominios o para migrar a otros sistemas.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">De hecho, aunque últimamente escriba poco, ya hace tiempo que tengo en la cabeza la idea de contratar mi propio dominio, pero no me he atrevido a dar el paso por no perder lectores o el dichoso pagerank. A estas alturas parece claro que Blogia no va a dar ese paso. Este tiempo atrás entré en su página principal y me encuentro con que está en venta. Eso explica la dejadez que hay de un tiempo a esta parte. Así que viendo que todo el mundo va poco a poco abandonando Blogia me uno a ellos, no sin cierta pena.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Tras decidirme, se me plantearon varias opciones: copiar todo el blog de nuevo, redireccionarlo o dejar un mensaje diciendo que me había mudado. Al final he optado por hacer un poco de todo. He puesto el mismo diseño en las dos páginas y he intentado unirlas todo lo que he podido, de forma que se note lo menos posible el cambio de página. Además he añadido una pestaña arriba que sirve de puente entre las dos páginas. Le he dado una nueva imagen a la página, mucho más sencilla y sin tanto script ni tanto enlace que no sirve para nada (aunque esto es provisional y no descarto volver al antiguo diseño). Espero que no dificulte mucho la lectura de artículos antiguos, porque este cambio ha hecho que se borre el formato de los artículos y ahora se ven un poco peor, sobre todo en cuanto a interlineado y tamaño de letra.</span></p> <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">En fin, aquí acaba una etapa. De momento esta será la última entrada en Blogia. A no ser que vea más complicado de manejar el nuevo sistema no voy a volver, porque nunca diré que de este agua no beberé. A partir de ahora quien quiera leerme puede hacerlo en <a href="http://www.lapiedradesisifo.com">www.lapiedradesisifo.com</a>. Allí nos vemos.</span></p>	
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<title>Valentia Autores o el nuevo modelo editorial</title>
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		<description><![CDATA[ Lo que el mundo digital ha supuesto para el mercado editorial es algo que hemos empezado a entrever desde hace poco, de unos años a esta parte. Las mejoras de las técnicas (impresión o maquetación, por ejemplo), la aparici... 
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	<pubDate>Mon, 30 Apr 2012 17:35:00 +0200</pubDate>
<category>Ex libris</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://santino.blogia.com/upload/20120430173507-valentia-autores.jpg"  class="center" alt="20120430173507-valentia-autores.jpg" /><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Lo que el mundo digital ha supuesto para el mercado editorial es algo que hemos empezado a entrever desde hace poco, de unos años a esta parte. Las mejoras de las técnicas (impresión o maquetación, por ejemplo), la aparición de nuevos soportes como los libros electrónicos o los audiolibros, los nuevos cauces de distribución que permiten obviar al intermediario, han hecho que el modelo de editorial tradicional quede obsoleto. Todo esto, sumado a la crisis económica, ha puesto a las editoriales en la encrucijada de cambiar de modelo o echar el cierre. Los grandes dinosaurios del mundo editorial español parecen haberlo entendido al final, y han empezado a dar pasos, aunque muy lentamente y muchas veces de modo muy superficial.</span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Pero esta situación al mismo tiempo ha supuesto la democratización del mundo editorial con el <em>boom</em> de las autopublicaciones (explícitas o encubiertas). ¿Escribe usted? ¿Quiere ver su obra publicada en un libro? Sólo tiene que pagar un precio módico (o a veces no tan módico) y su libro estará en las estanterías de familiares y amigos. El problema de este modelo editorial es que para que resulte rentable no nos podemos poner exquisitos y hay que publicar cualquier cosa que llegue a nuestras manos. Implica convertir la literatura en una mercancía más, vacía de valores artísticos o estéticos. Lo cierto es que, mal que pese a muchos, las editoriales son un filtro falible (y un rápido vistazo a la historia de la literatura lo demuestra) pero necesario. El lector normal ni quiere ni puede invertir el tiempo y el esfuerzo necesario para cribar todo lo que se publica hoy en día, que cada día se multiplica exponencialmente.</span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Es por eso mismo que iniciativas editoriales frescas e ingeniosas como la de <a href="http://www.grupovalentia.com/">Valentia Autores</a> resultan tan valiosas. Porque ha permitido poner en contacto a artistas de múltiples disciplinas (escritores, ilustradores, músicos, actores) en un objetivo común: la elaboración de un libro que, vista la cantidad de manos por las que pasa, no puede considerarse como un mero libro o como una mercancía sino como una obra de arte, algo así como a lo que nos tiene acostumbrado <a href="http://www.valdemar.com/">Valdemar</a>. Eso la convierte en una garantía tanto para lectores, que van a encontrar obras de gran calidad, como para escritores nóveles (a través de sus <a href="http://www.grupovalentia.com/cert%C3%A1menes-literarios/">certámenes</a> o de sus <a href="http://www.grupovalentia.com/escuela-valentia/creaci%C3%B3n-literaria/">cursos</a>) que pueden darse a conocer en un sello que en poco tiempo ha ganado mucho prestigio.</span></p><p style="margin-bottom: 0cm; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">En fin, la inmensa mayoría de editoriales seguirá aferrada a un modelo de hacer libros como el que hace churros (ya sean en tiradas astronómicas o en diversidad de títulos sin unos mínimos) pero demostrado queda que hay otra forma de publicar libros.</span></p>	
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<title>La baba de dios</title>
	<link>http://santino.blogia.com/2012/033101-la-baba-de-dios.php</link>
		<description><![CDATA[       A veces uno siente que la vida es una interminable sucesión de insípidos momentos. Te levantas, te duchas, desayunas, vas a trabajar, vuelves, comes, duermes la siesta, sales a pasear, vuelves, cenas, te a... 
]]></description><comments>http://santino.blogia.com/2012/033101-la-baba-de-dios.php#comments</comments>
	<pubDate>Sat, 31 Mar 2012 12:50:00 +0200</pubDate>
<category>Sui generis</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-size: x-small;">      </span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">A veces uno siente que la vida es una interminable sucesión de insípidos momentos. Te levantas, te duchas, desayunas, vas a trabajar, vuelves, comes, duermes la siesta, sales a pasear, vuelves, cenas, te acuestas. En fin, domir, comer, salir, volver, comer, dormir, salir, volver, comer, dormir. Y así una y otra vez, como si todo lo inmenso de una existencia humana pudiera contenerse en cuatro palabras que se repiten como una gigantesca roca colina arriba, colina abajo. Pero he aquí que un día se rompe uno de los eslabones de la cadena, algo quiebra la sucesión natural entre comer y dormir, y todo se resquebraja en un millón de pedazos. Sólo entonces, cuando eso sucede, se echa en falta la monotonía de rutinas que poco a poco nos va construyendo. Que este documento sea el testimonio de esa cadena rota, de esa vida patas arriba o bocabajo, según se mire.</span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Poco importan al lector de esta nota los detalles acerca de mi persona. Quienes me conozcan saben sobre mí todo lo que hay que saber, y quienes no, nada deben saber más allá de lo que ahora voy a contar. La noche en la que sucedió aquello no era distinta en nada de todas las demás ni hubo señal alguna que me hiciera pensar que iba a pasar lo que pasó. Después de acabar la cena y recoger la cocina fui al cuarto de baño para lavarme los dientes. Creo que ya saben de qué estoy hablando. Pues bien, todo esto empezó en el justo momento en que, llena la boca de pasta dentífrica, escupí en el lavabo. Cuando bajé la cabeza para beber del grifo y enjuagarme me dio un sobresalto el corazón. Me levanté como impulsado por un resorte mágico, atónito e incrédulo ante lo que estaban contemplando mis ojos: el escupitajo de la pasta de dientes formaba perfectamente la cara de Cristo. Nunca he sido demasiado creyente, no soy de los que van a misa, la última vez que lo hice fue antes de la primera comunión, desde entonces casi no he pisado una iglesia más que en un par de bodas. Pero incluso el mayor de los ateos es capaz de reconocer el rostro de Cristo cuando lo tiene ante sus ojos, por mucho que esté hecho de pasta de dientes y que la barba se le haya escurrido un poco por el desagüe.</span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Tras unos interminables minutos de mirarlo, entrecerrando los ojos, como si quisiera reconocer a un viejo familiar en una foto antigua, tuve que aceptar el hecho de que se trataba de Cristo. Me tenía por una persona cabal y con sentido común, pero jamás pensé cómo reaccionaría si algún día el rostro de Cristo salía de mi boca. Tememos lo que ignoramos, e ignorar por qué un escupitajo toma la forma de Cristo así porque sí me hizo temerlo. Qué importa creer o no creer en dios cuando te pasa algo así. ¡Un milagro ante mis ojos! ¡Evohé!, y todas esas mierdas que gritaban las bancantes cuando entraban en éxtasis. El Señor se había metamorfoseado en un escupitajo de baba y pasta dentífrica, una improvisaba y repentina cara de Bélmez, pero mucho más real, más auténtica. ¿Acaso se puede escupir a Cristo? ¿Quizá se esconde un milagroso poder en mi saliva y no lo sabía?, ¿podría sanar a enfermos y leprosos?</span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     </span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">¿Pero cómo algo así había podido salir de un cuerpo mundano? ¿Pudo sentir algo parecido Da Vinci cuando pintó la Capilla Sixtina, que al fin y al cabo su obra lo sobrepasaba? ¿Hasta qué punto puede tener el creador control sobre su propia obra?, ¿hasta que punto se puede tener control sobre un escupitajo? A lo Pollock, ¿acaso calculaba Pollock sus lienzos? ¿La existencia o falta de cálculo engrandece o empequeñece la obra? Hay algo más, siempre lo hay, algo no humano, algo más que humano y cuasi divino en la obra de un escupitajo chorreante de babas y pasta dentífrica. Asustado, extasiado, como San Juan de la Cruz en éxtasis, como si una revelación divina te dijese la verdad sobre el mundo sobre todas las cosas, como si todo empezara y acabara en un escupitajo de baba y pasta dentífrica, el milagro hecho baba, la milagrosa baba, todo en la cara perfectamente formada de nuestro Señor. ¿Acaso estamos preparados para comprender el significado completo de este tipo de revelaciones?, ¿acaso el Señor nos pide a gritos, en una segunda y metafórica o simbólica venida, que fundemos la santa religión del escupitajo? </span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Finalmente, extasiado por las revelaciones de una noche, desbordado por tanta gloria en tan poca saliva, temeroso de dios, como antaño, con un temor medieval, como si el castigo divino pudiese partir en dos, como el rayo fulminante de Zeus, a todo aquel que se atreviera a profanar la santa reliquia, me sentía incapaz de abrir el grifo del agua nunca más en toda mi vida. Antes bien, fui rápidamente a la cómoda a coger la cámara de fotos. ¿Cuántas vidas no se habrían salvado si en la época de nuestro señor Jesucristo no hubiesen existido las cámaras fotográficas? Dejar testimonio gráfico del hijo de Dios. Nos hemos vuelto demasiado desconfiados. No nos basta con que nos llegue un tipo y nos diga que ha escrito un libro porque se lo ha dictado Dios todopoderoso. Tampoco nos basta que otro tipo nos diga que ha escupido la cara del Señor, perfecta. ¿Acaso se convertirá ahora el lavabo en el velo de Fátima? Aquel que aguanta por los siglos de los siglos con la faz del hijo de Dios impresa a fuego. Cientos de fotos desde todos los ángulos, con todas las luces posibles, con todos los enfoques y zooms y demás aderezos fotográficos. Cientos, miles, cienmiles, o quizá algunas más. </span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">      </span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Mientras hacía las fotos comprobé cómo la cara se había deformado levemente, cómo parte de la barba había chorreado por el desagüe, pero no por eso era menos Cristo. ¿Es quizá la perfecta metáfora de nuestros tiempos? ¿Tal vez le toca ahora al Señor caerse por un desagüe y llegar a lugares inhóspitos pero menos decorosos que el Paraíso? Inquieto, con la mente llena de todas estas reflexiones, a las tantas de la noche decidí separarme del improvisado altar que había construido e irme a la cama. No por sueño, sino por costumbre y porque, incluso en mi nueva fe, mañana tenía que ir a trabajar.</span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Aquella noche tuve sueños extraños, de esos que no se olvidan pero que tampoco se llegan a recordar. Por la mañana me desperté sobresaltado, como arrancado de las garras de una pesadilla que sólo intuida o quizá arrancado del verdadero secreto de la vida. ¿No decían que los verdaderos profetas tenían o debían tener sueños proféticos? Así ha sido durante toda la humanidad. Profecías oníricas. Profecías de Morfeo. Sueños bíblicos. Tal vez yo no tuviera una flor en las manos, como Coleridge, para demostrar mi fe, pero tenía mi propio rostro de Cristo esculpido en baba y pasta dentífrica. Corrí al lavabo, como si fuera un peregrino, emocionado, como el creyente que viaja desde lejos a la Meca, a la tierra santa, por primera y única vez en su vida. Pero cuando llegué el templo de mi nueva religión se había convertido en un puñado de ruinas: la cara se había convertido en un pegote seco y amorfo que sólo podía recordar a un ser deforme. La noche había hecho estragos en lo que ahora se perfilaba como un falso ídolo. ¿Nueva señal de los nuevos tiempos? ¿Quizá ahora las religiones se sustentan sobre falsos ídolos con pies de barro? Vacías al cabo. Religiones que de la noche a la mañana se demuestran huecas. ¿Qué hace un hombre que ha dedicado toda su vida a un ideal, que ha gastado toda su juventud, todas sus fuerzas, que ha luchado en batallas, que ha matado a otros hombres, y finalmente se da cuenta de que aquello por lo que luchó no existe? Es este el ejemplo perfecto de una existencia gratuita. Nihilismo. La gratuidad en esencia. ¿Acaso los grandes nihilistas del siglo XX escupieron santos por la boca? No sé si por la boca, pero desde luego, sí lo hicieron desde las entrañas.</span></p><p class="Normal" style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Eso fue lo que pasó aquella noche y esta es la historia del escupitajo que ha cambiado mi vida. Hoy han pasado ya varias semanas desde que ocurrió aquello y no ha habido ni un sólo segundo en mi existencia que no se me haya pasado por la cabeza que aquello fue un mensaje de Dios que yo no estaba preparado para recibir, o tal vez una broma macabra de la nada más absoluta. Sea lo que sea, lo que este escupitajo me ha demostrado, y me lo he ido planteado día a día, es el inmenso hastío que supone estar vivo. Que estas palabras queden como quedó en su tiempo el memorial de Pascal, otro hombre, otro iluminado, que acaso escupió una noche el rostro de Cristo y pasó de la luz a la oscuridad. Sea como fuere, que sirvan estas palabras, tal vez banales para la inmensa mayoría, para explicar el porqué de que ponga fin a mi vida en este mismo instante. Dejo el ordenador encendido, con el documento abierto, antes de arrojarme por la ventana y poner punto y final a esta existencia.</span></p>	
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<title>Reto 2012: a leerse el mundo</title>
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		<description><![CDATA[      Dar la vuelta al mundo a través de los libros. Esta es la nueva propuesta del reto que lanza Meribélgica para el 2012. Algo un poco más sencillo que anteriores ediciones, en las que había que ir ha... 
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	<pubDate>Wed, 29 Feb 2012 23:46:00 +0100</pubDate>
<category>Ex libris</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Dar la vuelta al mundo a través de los libros. Esta es la nueva propuesta del reto que lanza <a href="http://www.meribelgica.com/reto2012/">Meribélgica</a> para el 2012. Algo un poco más sencillo que anteriores ediciones, en las que había que ir haciendo cábalas con las letras para encajar las combinaciones en los libros. Ahora simplemente hay que buscar libros que hagan referencia a cualquiera de los 24 husos horarios correspondientes a los meridianos en los que se divide la Tierra. La referencia geográfica puede ser a la historia o simplemente al autor del libro, lo que abre el abanico de posibilidades. La opción de poder consultar los libros de otros participantes es, además, una forma fantástica de conseguir propuestas para todos los husos horarios, y así de paso conocer nuevos autores. Como es normal, hay ciertos husos que concentran los libros mientras que otros apenas tienen dos o tres.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     ¡Feliz viaje literario a todos!</span></p>	
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<title>De cómo el lector medita acerca de la utilidad de la televisión</title>
	<link>http://santino.blogia.com/2012/013101-de-como-el-lector-medita-acerca-de-la-utilidad-de-la-television.php</link>
		<description><![CDATA[      Permítase antes una necesaria revisión a la máxima de lord Byron: «Cuanto más veo la televisión más amo a mis libros».... 
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	<pubDate>Tue, 31 Jan 2012 21:04:00 +0100</pubDate>
<category>Sui generis</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span>     </span>Permítase antes una necesaria revisión a la máxima de lord Byron: «Cuanto más veo la televisión más amo a mis libros».</span></span></p>	
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<title><em>Marina</em>, de Carlos Ruiz Zafón</title>
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		<description><![CDATA[ Marina de Carlos Ruiz Zafón     Marina, de Carlos Ruiz Zafón, suele ser un paso posterior a La sombra del viento, lo que convierte cualquier posible comentario en un compendio de comparaciones que convierten a Marina... 
]]></description><comments>http://santino.blogia.com/2011/122801--em-marina-em-de-carlos-ruiz-zafon.php#comments</comments>
	<pubDate>Wed, 28 Dec 2011 13:15:00 +0100</pubDate>
<category>Ex libris</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://santino.blogia.com/upload/20090425111710-marina350.jpg"  class="center" alt="20090425111710-marina350.jpg" /><p style="text-align: center;"><em><span style="font-size: x-small;">Marina de Carlos Ruiz Zafón</span></em></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span><em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em>, de Carlos Ruiz Zafón, suele ser un paso posterior a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La sombra del viento</em>, lo que convierte cualquier posible comentario en un compendio de comparaciones que convierten a <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> en una copia de su obra más conocida, olvidando el importante detalle de que <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> fue escrita un par de años antes y que en cualquier caso será <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La sombra del viento</em> el libro poco original. Dejando a un lado este detalle, y como <em style="mso-bidi-font-style: normal;">La sombra del viento</em> no es un libro que haya leído ni de momento tenga intención de hacerlo, no correré el riesgo de caer en odiosas comparaciones y enjuiciaré <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> en sí misma, independientemente del resto de la producción de Zafón.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: verdana,geneva;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span>Al cerrar el libro tras leer la última página de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> queda en los labios en sabor a despedida, y es que como Zafón admite en el prólogo que hace a su propia obra, mientras la iba escribiendo tenía la certeza de que sería la última novela que escribiría dentro del género juvenil, después de haber logrado un aceptable éxito con <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El príncipe de la niebla</em>, <em style="mso-bidi-font-style: normal;">El palacio de la medianoche</em> y <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Las luces de septiembre</em>. Su siguiente novela, ya encuadrada dentro del género de adultos, es la que mayores triunfos y parabienes atraería sobre el escritor catalán. <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em>, dentro de la evolución de su autor, tiene un carácter fronterizo que la sitúa en una tierra de nadie, en un territorio ambiguo de adolescencia y madurez. En ella hay tanto de viaje iniciático hacia la edad adulta cuanto hay de primer amor. Por lo demás, casi se podría intercambiar a los protagonistas por treinta o cuarentañeros y poco más cambiaría en la trama, salvo lo que ganaría en verosimilitud.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: verdana,geneva;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span>La manera de narrar de Zafón es monótona, porque sigue unos esquemas que se van repitiendo hasta la saciedad: existe un misterio que se resuelve no con demasiada dificultad a través de una serie de entrevistas en la que uno de los participantes en ese misterio desvela con una exactitud matemática &amp;#9472;palabra a palabra en sus diálogos&amp;#9472; una parte de la verdad, una pieza más del puzzle que a tres o cuatro capítulos del final de la novela acaba encajando para mostrar una panorámica general que explota en el clímax del conflicto y que se resuelve en tres o cuatro páginas. Final de la novela. Que los protagonistas sean un par de adolescentes hacen menos verosímil ciertas confesiones, lo que pone de manifiesto que Zafón ya estaba escribiendo novelas para adultos sin haberse percatado él mismo de ese detalle, pero a través del artificio otorgó a la novela un barniz juvenil.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: verdana,geneva;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span>Dos historias paralelas pero indivisibles tienden sus hilos a un mismo tiempo y quedan entrecruzadas para siempre: la de Óscar y Marina y la de Mijail Kolvenik y Eva Irinova. Existe una recurrencia de amores imposibles que conecta ambas relaciones; el tiempo cíclico permite que en cierto modo la historia de Kolvenik se repita en Óscar, aunque con desiguales resultados, porque la novela no consigue superar el maniqueísmo de buenos y malos de la novela decimonónica y el trasfondo perverso de Óscar, que se asoma levemente al final, queda reparado por una mueca de comprensión hacia Kolvenik. Sin embargo, el mismo ácido que destrozó el rostro de Eva y que la condenó a una miserable vida en las sombras es la misma enfermedad que devora lentamente a Marina, y posiblemente la misma enfermedad que devora a la Barcelona de la época, decadente, moribunda, como las mariposas, con una nueva vida latiendo dentro. Es una pena que en un libro que se llame <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> el personaje de Marina no se haya sabido desarrollar en todas sus posibilidades, simplemente porque el misterio y la acción &amp;#9472;que son al cabo los patrones que mandan en la ficción&amp;#9472; deslumbran cualquier posible descripción psicológica profunda.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: verdana,geneva;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span>La referencia ineludible al hablar de <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Marina</em> es el <em style="mso-bidi-font-style: normal;">Frankestein</em> de Mary Shelley; sobre todo porque no es conexión sutil o sugerente sino más bien al contrario: Zafón quiso que quedaran claras las relaciones entre ambas novelas introduciendo en su obra a una María Shelley, que curiosamente resulta ser la hija de Kolvenik, el nuevo Frankestein. La búsqueda es la misma: devolver a la vida, engañar a la muerte, descubrir el secreto de la inmortalidad. Las consecuencias también son idénticas: el horror del engendro y el fuego purificador. El ambiente, no podría ser de otra manera, se carga de una atmósfera gótica &amp;#9472;el de las mansiones grandes, lúgubres, abandonadas&amp;#9472; que conecta al Ingolstadt de principios del siglo XIX con la Barcelona de los años cuarenta y de finales de los setenta. Ese mismo Barcelona cuya muerte se anuncia tras el incendio del Gran Teatro Real. Un Barcelona que tiene mucho de literario, pero también mucho de real.</span></span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-size: x-small; font-family: verdana,geneva;"> </span></p><p class="MsoNormal" style="margin: 0cm 0cm 0pt; text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva;"><span style="font-size: x-small;"><span style="mso-spacerun: yes;">     </span>Como novela para jóvenes &amp;#9472;y para adultos&amp;#9472;, aún con los inconvenientes que he mencionado, es una obra que no funciona demasiado mal, porque hay que admitir que Zafón sabe manejar y dosificar el misterio. Eso sí, no hay que afrontar su lectura con demasiadas expectativas porque en ese caso podría defraudar &amp;#9472;sí, es mi caso&amp;#9472;. Este libro es a un lector lo que un buen crucigrama a un aficionado a los crucrigramas. Pasatiempo sin pretensiones, con la ventaja de que se lee rápido y es entretenido. Mucho más no se puede decir del libro.</span></span></p>	
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<title>Reflexión para la jornada de reflexión</title>
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		<description><![CDATA[      El contexto que le tocó vivir a Platón fue, como el actual, propicio a los desengaños políticos: la muerte de Pericles, representante del punto álgido de la democracia ateniense y la derrota... 
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	<pubDate>Sat, 19 Nov 2011 18:59:00 +0100</pubDate>
<category>Post tenebras spero lucem</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     El contexto que le tocó vivir a Platón fue, como el actual, propicio a los desengaños políticos: la muerte de Pericles, representante del punto álgido de la democracia ateniense y la derrota de Antenas ante Esparta en la Guerra del Peloponeso fueron solo dos hechos puntuales más que se sumaron al proceso de decadencia de la democracia ateniense, que finalmente culminó, de forma más simbólica que real, con la muerte de Sócrates. En la Carta VII, uno de los últimos escritos platónicos, se muestra ese desengaño acumulado durante años:</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"> </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: xx-small;">     « [...]Así que yo, que al comienzo me encontraba lleno de ímpetus para dedicarme a la política, al observar los acontecimientos y verlos todos zarandeados en todas direcciones por cualquier azar, acabé por sentir vértigos, y, aunque no desistí de examinar cómo alguna vez podría mejorar algo en tales asuntos y, en general, en todo el sistema de gobierno, sin embargo sí que desistí de aguardar una y otra vez un momento oportuno para actuar, concluyendo por considerar, respecto de todas las ciudades de ahora, que todas están mal gobernadas. Pues en lo que toca a sus leyes, en general se hallan irremediablemente mal, a no ser por una reforma extraordinaria en un momento de suerte. Me vi forzado a reconocer que, para elogio de la recta filosofía, de ella depende el conseguir una visión de todo lo justo, tanto en los asuntos políticos como en los privados. Por tanto, no cesará en sus desdichas el género humano hasta que el linaje de los que son recta y verdaderamente filósofos llegue a los cargos públicos, o bien que el de los que tienen el poder en las ciudades, por algún especial favor divino, lleguen a filosofar de verdad. »</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"> </span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     La tesis platónica, por supuesto, mantiene su vigencia sólo en parte. Para ilustrarla expone su célebre y hermosa metáfora de la caverna: los más sabios, los que han contemplado la luz del bien, son los que deben dirigir (en el sentido de "dirigentes") al resto. Sin embargo, la solución utópica que propone en <em>La República</em> es elitista, aristocrática, y en definitiva injusta, porque esconde un matiz de determinismo perverso. Divide el estado en estratos sociales, y cada uno de ellos recibe un tipo de educación que dependerá de la función que desempeñe en el futuro. No todos pueden llegar a ser dirigentes, no tanto por cualidades personales sino por desigualdad de oportunidades desde la raíz.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"></span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">     Pero la lección que seguramente sí pueda sacarse de Platón es doble. Por una parte la necesidad de tener un gobierno formado por los mejor preparados (algo que en teoría es evidente pero que en la práctica no parece serlo tanto por la chapucería española) y la interdependencia entre los conceptos de política y de ética. Esto último quedó definitivamente por el camino en algún momento, pero no hay que olvidar que cuanto mayor es la responsabilidad tanto o más debe serlo el sentido ético.</span></p>	
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<title>Y ya van siete años</title>
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		<description><![CDATA[ El tiempo va más deprisa que nosotros: siempre nos lleva un paso por delante. Siete años van ya desde que abrí este espacio y escribí la primera entrada. Desde entonces es todo tan distinto y tan igual que miedo da pensar ... 
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	<pubDate>Mon, 10 Oct 2011 01:14:00 +0200</pubDate>
<category>Nihil humani a me alieno puto</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://santino.blogia.com/upload/20111010011437-imagescaxxkj03.jpg"  class="center" alt="20111010011437-imagescaxxkj03.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">El tiempo va más deprisa que nosotros: siempre nos lleva un paso por delante. Siete años van ya desde que abrí este espacio y escribí la primera entrada. Desde entonces es todo tan distinto y tan igual que miedo da pensar que haya pasado el tiempo que ha pasado. Cuando empecé estaba lleno de unos sueños que se me habían metido en los zapatos y me destrozaban los pies. Ahora prefiero ir descalzo. He crecido en todos los sentidos, y este ha sido una especie de diario de ese crecimiento.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Y lo más importante, no me he sentido solo en el camino. Ya son más de medio millón de personas las que han visitado por uno u otro motivo esta página. Para la mayoría he sido sólo uno de los enlaces del google, he ayudado a estudiantes con sus trabajos, he polemizado a cuenta de filosofía o política, he tenido hasta que soportar absurdas amenazas, pero todo habrá valido la pena si he conseguido que algún lector haya disfrutado de un relato o se hayan animado a leer uno de los libros que recomiendo.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Si escribo menos es la consecuencia lógica de que lea menos, menos que en otras épocas, o menos libros  de los que pueda sacar partido en el blog. Lo cierto es que últimamente ando volcado con la filosofía. Y lo mejor de todo es que, aunque algún día se me agoten las palabras y tenga que dejar de escribir porque no tenga nada que decir, nunca se me agotarán las ansias de conocimiento.</span></p><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Un saludo a todos.</span></p>	
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<title><em>De jóvenes, bandas y tribus</em>, de Carles Feixa</title>
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		<description><![CDATA[ De jóvenes, bandas y tribus de Carles Feixa Este estudio de Carles Feixa es un análisis sobre la antropología de las culturas juveniles, que va de lo general a lo concreto, de lo teórico a lo etnográfico, de la historia social a las historias de vida... 
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	<pubDate>Sun, 11 Sep 2011 21:27:00 +0200</pubDate>
<category>Ex libris</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://santino.blogia.com/upload/20110706090917-a.jpg"  class="center" alt="20110706090917-a.jpg" /><p style="text-align: center;"><em><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">De jóvenes, bandas y tribus de Carles Feixa</span></em></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;"> </span><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Este estudio de Carles Feixa es un análisis sobre la antropología de las culturas juveniles, que va de lo general a lo concreto, de lo teórico a lo etnográfico, de la historia social a las historias de vida. Los tres primeros capítulos tienen un carácter más teórico y general, mientras que a partir del cuarto capítulo se concreta la situación espacial y temporal de los informantes en los que va a basar su análisis. El sexto capítulo centra su estudio en el mundo punk concretamente, haciendo una especie de introducción que le servirá para presentar los dos últimos capítulos que son las historias de vida de dos jóvenes, Félix y Pablo, cuyo relato oral ilustra todo lo planteado anteriormente.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">En un primer momento la adolescencia fue caracterizada como una etapa de “tempestad y estímulo”, que al tener una base biológica se convertía en una etapa inevitable del desarrollo humano. Ya Margaret Mead intenta refutar esta teoría, planteada por Hall, en su trabajo de campo en Samoa, demostrando que no se puede generalizar a otras culturas los rasgos esenciales de la juventud occidental contemporánea. En realidad hay que entender la juventud como una “construcción cultural” que cada sociedad organiza con formas y contenidos muy variables, o incluso puede llegar a ignorar un estadio diferente entre la dependencia infantil y la autonomía adulta.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Dependiendo de esta organización pueden distinguirse cinco grandes modelos de juventud: púberes (sociedades primitivas, sin estado), efebos (estados antiguos), mozos (sociedades campesinas o preindustriales), muchachos (primera industrialización) y jóvenes (sociedades modernas posindustriales). Además, para tener una visión completa se debe combinar este criterio con estratificaciones internas, ya sean geográficas, históricas, étnicas, sociales o de género. Mientras que en las sociedades primitivas no existe apenas etapa de transición previa a la inserción social ni imágenes culturales, cuanto mayor es la complejidad económica y política del grupo social, más posibilidades hay de un estadio de moratoria social equivalente a nuestra juventud.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Un paso fundamental en la conformación del concepto de juventud es Rousseau, que la describe como un segundo nacimiento y simboliza en ella el corazón, la amistad y el amor. A pesar de todo, la juventud como tal no aparece hasta principios del siglo XX, con la participación de una serie de instituciones que son clave: la familia, la escuela, el ejército y el mundo laboral. A mediados del siglo XX está completamente consolidada debido a una serie de factores: las políticas del bienestar, la crisis de la autoridad patriarcal, la ampliación de la libertad juvenil, espacios de consumo destinados a los jóvenes, medios de comunicación de masas, moral consumista más relajada cuyos portadores son los jóvenes, etc.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Como resultado de este contexto social aparecen las bandas, estudiadas por primera vez con criterios científicos por la escuela de Chicago. W. Foote Whyte, centrado concretamente en el barrio italiano de Boston en el contexto histórico del crack del 29, basa en una intensa observación participante una distinción fundamental: los “corner boys” y los “college boys”. Los primeros se reúnen en las esquinas de las calles, no tienen estudios ni trabajo, y han desarrollado fuertes lazos de lealtad hacia el grupo. Los segundos se mueven en la escuela y su rebeldía no va más allá de los límites de los adultos. Los “corner boys” sí rebasan esos límites, porque, como señala Gramsci, los jóvenes tienen un papel importante como paradigmas de las crisis de autoridad, de hegemonía.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">La escuela de Birminghan pretende articular un marco teórico de explique los factores históricos, sociales y culturales que propician la aparición de expresiones juveniles innovadoras en la Gran Bretaña posterior a 1950. Al hacer un análisis de la <em>beat generation</em> y del movimiento <em>hippy</em> establece el concepto de contracultura, como una subcultura de la clase media que rompe con la hegemonía cultural, sustituyendo trabajo, ahorro, represión sexual por ocio, consumo o liberación.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Las culturas juveniles pueden ser analizadas desde dos perspectivas: las condiciones sociales y las imágenes culturales. Las condiciones sociales se construyen con materiales que provienen de las identidades generacionales, de género, de clase, de etnia y de territorio. Las imágenes culturales se traducen en estilos, que son organizaciones de elementos con actividades y valores que producen y organizan una identidad de grupo, como pueden ser el lenguaje, la música, la estética, las producciones culturales o las actividades focales, generalmente de ocio. Para analizar la construcción de un estilo son útiles dos conceptos de semiótica: el bricolaje (modificación de objetos producidos o usados por otros grupos sociales) y la homología (integración de esos objetos en un universo estilístico nuevo que los vincula a una identidad de grupo).</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Estas culturas juveniles adquieren significados y valores en pequeños grupos en situaciones locales concretas formando microculturas. Se puede entender la banda como una forma de microcultura que aparece en sectores urbano-populares. Feixa se centra en Cataluña, en un análisis de los espacios de ocio destinados a los jóvenes en la estructuración de estas bandas, desde las primeras “zonas de vinos” a las macrodiscotecas como escenarios de encuentro y redistribución de diversos estilos.</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">A continuación Feixa aplica las condiciones sociales anteriormente señaladas al análisis de las bandas en México. De entre todas estas condiciones hay que destacar la de clase, que permite la distinción entre los chavos banda y los chavos fresa. Los primeros son una tribu urbana de jóvenes desocupados, apasionados por el rock, que se reúnen en las esquinas de los barrios y han sido estigmatizados socialmente como drogadictos y delincuentes. Los segundos pertenecen a la clase media, preocupados por la moda y el consumo, conformistas, pasivos y poco peligrosos. Y en un nivel mayor de concreción se centra en los Mierda Punk, una banda con fuertes lazos territoriales que refleja las condiciones sociales de la juventud mexicana: discurso autodestructivo entre 1981 y 1985 (estética agresiva, violencia, consumo de drogas) y vuelco hacia iniciativas culturales hacia 1986 (fanzines, trabajo con niños de la calle, cooperativas, exposiciones, etc.).</span></p><p style="text-align: justify; line-height: 150%; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Después de hacer una breve historia del movimiento punk, que hace como expresión la una agresividad, frustración e inquietud asociada a una crisis general, y relacionarlo con distintos movimientos anteriores de los que toma determinados contenidos, Feixa pasa a referirse a las narrativas autobiográficas de Félix y de Pablo, que presentan numerosos paralelismos y divergencias. Como paralelismos hay que señalar su origen en las crisis sociales y económicas de los 80, la importancia de las expresiones simbólicas y musicales, la ruptura política y la crisis de la hegemonía, el discurso estigmatizador de los medios de comunicación, la existencia de espacios urbanos y circuitos comunicativos propios. En cuanto a las divergencias, las bandas son un fenómeno masivo en México, tienen una estructura colectiva continua con liderazgo y rituales, se agrupan en la periferia en torno a una esquina o un barrio y están escasamente vinculados con instituciones; las tribus urbanas en España, por su parte, son un fenómeno minoritario, inestable y discontinuo, desarrolladas en el centro urbano en torno a locales de ocio y mantiene la interacción con las industrias culturales.</span></p>	
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<title>Amo a Laura: análisis antropológico</title>
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	<pubDate>Tue, 06 Sep 2011 15:57:00 +0200</pubDate>
<category>Nihil humani a me alieno puto</category>
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<content:encoded><![CDATA[	 <img src="http://santino.blogia.com/upload/20110706090401-1174061474-0.jpg"  class="center" alt="20110706090401-1174061474-0.jpg" /><p style="text-align: justify;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">La publicidad se ha convertido en uno de los pilares culturales más importantes de nuestra sociedad, fundamentalmente por dos motivos. Por una parte, los mensajes publicitarios para ser eficaces, para ser entendidos por todos los miembros de la sociedad y cumplir con su objetivo, deben sustentarse sobre esa cultura en la que aparecen. Muchos de los valores de la cultura aparecen reflejados en la publicidad como estereotipos sociales, para que el comprador en potencia empatice con el mensaje y sienta la necesidad de adquirir el producto. Por otra parte, en un entorno en el que somos permanentemente bombardeados por mensajes publicitarios, estos se han convertido en sí mismos en un motor de valores culturales. Determinadas campañas publicitarias, ciertas marcas o productos, han quedado asociadas en el sentir colectivo a valores muy concretos. El ejemplo más evidente es el toro de Osborne, que pasó de las vallas de una campaña publicitaria a convertirse en un símbolo de la cultura hispánica. El análisis de un mensaje publicitario concreto permitirá averiguar en qué modo se inserta dentro de la cultura y qué informaciones ofrece acerca de la sociedad en la que aparece. </span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">La campaña publicitaria elegida es además significativa de los nuevos tiempos, porque ejemplifica a la perfección una nueva forma de hacer publicidad, adaptada a los nuevos medios y perfectamente acorde con las nuevas tecnologías. Se trata de una campaña de la MTV, planificada exclusivamente para internet a través de una campaña de marketing viral, que sin embargo alcanzó una gran repercusión mediática que la hizo aparecer en el resto de medios, televisión, prensa y radio. Su estrategia consistía en la creación de una página web, nomiresmtv.com, que supuestamente pertenecía a un grupo llamado Asociación Nuevo Renacer, caracterizado por su defensa de los valores tradicionales y su ataque a la cadena norteamericana. En esa página introdujo varios spots, que funcionaban de forma independiente, distribuidos masivamente por los correos electrónicos o por el portal de vídeos de YouTube, pero que remitían al consumidor a la página web.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">De los tres anuncios que se hicieron el que alcanzó más celebridad fue el central, en el que aparece la canción <em>Amo a Laura</em>. En este spot, a diferencia de los otros dos —titulados <em>Ilumina su camino</em> y <em>Ellos me tendieron la mano</em>— no aparece en ningún momento la marca del producto anunciante, lo que viene a ser una curiosa forma de hacer publicidad. Esta circunstancia fue determinante para el éxito del anuncio, ya que en un principio llevó a malinterpretaciones del mensaje, que era precisamente lo que buscaban los publicistas para llamar la atención. Efectivamente, se llegó a especular con la posibilidad de que la Asociación Nuevo Renacer fuera real, lo que hizo que los curiosos espectadores acudieran en masa a la página web, que recibió un desorbitado número de visitas, para buscar más información.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">En el spot de <em>Amo a Laura</em> aparecen cuatro jóvenes, dos chicos y dos chicas, cantando y bailando, que en ciertos momentos dan a entender que son dos parejas porque aparecen cogidos de la mano. Están dentro de un entorno excesivamente idílico, en un prado verde, un día soleado, vestidos con ropas claras, con camisa y jersey, ellos con pantalones claros y ellas con faldas blancas. Además del baile, que es visiblemente ridículo aunque planteado desde una perspectiva seria, en algunos momentos aparecen con instrumentos musicales —con guitarras y panderetas— o montados en bicicleta. Pero el punto fuerte del anuncio es sin duda la letra, que es una defensa de la virginidad en la mujer hasta el matrimonio, planteada en términos edulcorantes y eufemísticos —«aplacemos lo otro para mañana» o «no voy a arrancar esa flor»—.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Esta campaña publicitaria adquiere significación en virtud a la sociedad en la que aparece. Si este mismo mensaje apareciera en sociedades que tuvieran un desconocimiento de los valores que se subyacen al anuncio no podrían hacer una interpretación correcta del mismo. Esto se debe a que el mensaje es un símbolo y necesita estar dentro del contexto de una cultura para llenarse de significado. Es lo que ocurre con los mensajes publicitarios: la conexión entre el signo y aquello que representa no es natural sino artificial, cultural, lo que permite a todos los integrantes de una misma cultura hacer una interpretación similar. El proceso de enculturación es lo que da sentido al anuncio.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Todos los elementos que se han descrito en el anuncio son símbolos de un valor determinado. El paisaje idílico, la forma de vestir de los actores, sus movimientos, sus gestos, la música y sobre todo la letra, son símbolos, en cierto modo de la religión católica, pero sobre todo de una manera específica de entender la vida relacionada con la religión. La religión en sí puede considerarse como un universal cultural, pero en cada sociedad se particulariza de una forma distinta. La religión católica forma parte de la cultura internacional, puesto que se da en países de todo el mundo, pero el anuncio es al mismo tiempo subcultura, porque dentro de un mismo país —en estados laicos— representa a un sector de la población determinado y no al conjunto, aunque es evidente que todos, independientemente de las creencias, estamos influidos por sus valores. Hay que señalar que en este caso los símbolos que se utilizan no son los más conocidos, como puede ser la cruz o el agua bendita, sino que son símbolos que exigen un conocimiento más profundo de la sociedad: el blanco relacionado con la pureza o el uso marcado del verbo «renacer» entendido como «resucitar» en el nombre de la asociación. Como valores que subyacen en el mensaje, hay un marcado reparto de roles masculino y femenino dentro de la sociedad; el hombre se convierte en el defensor y protector de la virginidad y de la pureza femenina, que debe preservarse hasta el matrimonio. Ese concepto tradicional de la familia está reforzado por el spot <em>Ilumina su camino</em>, en el que se muestra una relación idílica entre madre e hijo.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Estos símbolos, por supuesto, pueden ser interpretados de modos diversos, e incluso opuestos, por los miembros de una misma cultura. Pero lo cierto es que para una interpretación correcta del mensaje son necesarios ciertos elementos que no están presentes en el momento de la comunicación. En primer lugar, el contexto comunicativo no es el publicitario: el anuncio no aparece junto a otros anuncios, como suele ocurrir en los medios de comunicación de masas, sino que forma parte de una campaña de marketing viral que basa su efectividad precisamente en ocultar que es un anuncio. A esta circunstancia hay que añadir el hecho de que no aparezca en ningún momento la marca anunciante. Si desde el principio supiéramos que la MTV está detrás del vídeo no habría duda en su interpretación. Porque la MTV, como marca, es también un símbolo. Aunque los valores que tiene en Estados Unidos —integrada dentro de la cultura popular— no son exactamente idénticos a los que tiene en España, la MTV representa precisamente los valores contrarios a los que aparecen en el anuncio <em>de Amo a Laura</em>.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Conocer este dato permite hacer una interpretación correcta del vídeo, entendiéndolo como lo que es, la parodia de unos valores que se consideran desfasados. Hay etnocentrismo tras la ironía que invierte los valores y cambia su significado: el anuncio pasa a interpretarse como el símbolo de una sociedad que no sólo ya no es tradicional, sino que ha desarrollado la capacidad de reírse de la tradición que está asociada a la religión. Esta transgresión de los patrones culturales tradicionales es una estrategia publicitaria que hace un guiño, con humor, al sector de la población al que se dirige, los jóvenes, que son los que más podrían cuestionar esa tradición. Se les lanza una prohibición —no mires la MTV— y al mismo tiempo se invita a transgredirla.</span></p><p style="text-align: justify; margin-bottom: 0cm;"><span style="font-family: verdana,geneva; font-size: x-small;">Como se ha podido comprobar en el análisis, para acceder al significado de un anuncio hay que manejar previamente unos símbolos que se han llenado de contenido a través del proceso de enculturación. Geertz entiende la cultura como semiótica, por lo que es necesario estudiar los códigos de significación compartidos para tener un conocimiento correcto de la cultura en la que aparecen. La publicidad puede convertirse en una herramienta fundamental para el etnógrafo, puesto que ofrece muchísimas claves para interpretar correctamente una determinada cultura.</span></p>	
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